Francia, la campeona oficinista

Nos vendieron el Mundial de las sorpresas, pero era mentira. Al menos, en sus albores. Se trataba de una etiqueta resultona, de esas que procuran despachar el producto a los dubitativos y reafirmárselo a los creyentes. La primera fase no fue sorpresiva; más bien palpitante, arrebatada y, por encima de cualquier otro adjetivo, divertida. Divertidísima, mejor dicho. Pero los grupos […]