Baja a buscarnos a la recepción. Aparece elegante, con clase y con un lenguaje y una sonrisa que la rejuvenecen todavía más. Hemos quedado en la redacción de El País. Aquí está su hábitat y acaso su vida. Aquí llegó con veinte años. Entonces era una niña. Hoy, con cincuenta […]


