Es una tarde de finales de enero. La escritora Marie Darrieussecq ha preferido atendernos en su domicilio de un céntrico barrio parisino, tal vez el antiguo Montrouge. La luz del atardecer, la amplitud de las plazas y avenidas y las calles más estrechas envueltas en edificios clásicos rematados por mansardas […]


