El presente del rock argentino se escribe con una conciencia más clara. Cada artista que sube al escenario rompe una parte de un pacto antiguo que decía que el rock era cosa de hombres. Hoy esa idea se erosiona, no por teoría sino por práctica.
El presente del rock argentino se escribe con una conciencia más clara. Cada artista que sube al escenario rompe una parte de un pacto antiguo que decía que el rock era cosa de hombres. Hoy esa idea se erosiona, no por teoría sino por práctica.