Los marzos verdes de Jack Kyle

—Panda de tarados… —balbuceó entre dientes el viejo Jack Kyle. Colgó el teléfono, husmeó en la nevera, donde no encontró ninguna cerveza, y acabó sirviéndose una copa de vino tinto, por llamarlo de alguna forma, mientras miraba por la ventana cómo un crío descalzo pateaba un saco que pretendía ser una pelota. Se había retirado en el 63 para emprender […]