Vidal vs. Buckley o cómo dejamos de debatir y empezamos a amar el barro

Hace casi medio siglo la televisión cometió su pecado original. Mordió una manzana con veneno suficiente como para que la infección llegara hasta hoy. Fue, como tantos pecados capitales, un desliz. La caída inocente de quien no espera una maldición. Pero la maldición llegó. En directo. Y los espectadores no podían dejar de mirar. Había pasado algo. A partir de […]