Cuán gritan esos malditos

El Halloween español no era pedir caramelos con lo del truco o trato, sino ir a ver el Tenorio. Niños vestidos de fantasma, frankensteines y enfermeras sexis contra la historia de un seductor pendenciero que es perseguido por un fantasma en forma de estatua de mármol que quiere arrastrarlo al infierno: no hay color. A pesar de lo rematadamente malo […]