Día tres: «No podríais ni imaginar lo bonito que era todo esto»

Aquí llegaban dos trenes por semana desde Moscú antes de la guerra, e incluso tres, o cuatro, en los meses de verano. Ochamchira se llenaba entonces de rusos que venían a cargar las baterías para encarar el invierno: sol, vodka y mandarinas. Los estamos viendo bajarse del tren, desperezándose en el andén mientras son emboscados por una legión de babushkas […]