El tercer tiempo

Hubo un tiempo primigenio en que lo más importante era cambiar cromos y desollarse las rodillas.  Hubo un segundo tiempo en que la noche transcurría veinteañera con la única finalidad de que llegase la madrugada. Hasta que vino un tercer tiempo, como una bahía enorme llena de cetáceos maduros adonde fuésemos a aparearnos: eres padre, un tipo vestido de blanco […]