Deportes

El tercer tiempo

tercer tiempo Foto Kelsey E.
Foto: Kelsey E.

Hubo un tiempo primigenio en que lo más importante era cambiar cromos y desollarse las rodillas. 

Hubo un segundo tiempo en que la noche transcurría veinteañera con la única finalidad de que llegase la madrugada.

Hasta que vino un tercer tiempo, como una bahía enorme llena de cetáceos maduros adonde fuésemos a aparearnos: eres padre, un tipo vestido de blanco te dice que beses a tu hijo y allí estás tú, con un gorrito en el quirófano, contándole los dedos y cogiéndolo a cámara superlenta, como un Tedax que transportara una de esas bombas de alta sensibilidad que estallan en cuanto la cagas. Tic-tac. Tic-tac. Tic-tac.

El tercer tiempo.

Los partidos se jugaron a lo ancho y largo del cambiador, nos pilló a contrapié el asunto de los cólicos, se llenaba el estadio del salón con las suegras y los tíos, y cada noche acabábamos como Messi después de un marcaje de Ballesteros. Tentándonos la ropa y diciendo: estamos vivos, estamos vivos.

Sudamos la camiseta, vaya que si la sudamos. Cada vez que venían con un regate nuevo («¡papá, a todas las mamás les han cortado el pene!», «papá, yo de mayor no puedo ser policía porque no tengo gorra», «mamá, se te mueve la teta porque debajo tienes el corazón», «mamá, los caballos duermen en cuadras porque no pueden dormir en círculos»), mi mujer decía «mira qué ricos». A mí, con esto del júbilo (qué le vamos a hacer), no solo me salía la risa, sino que me entraban ganas de gritar gol. 

Gol. Lo que se dice en barrios decentes como Carabanchel para celebrar algo.

(…)

Cuando Mateo ya tenía cinco años y Martín dos, en casa había tres camisetas del Atleti que no se pusieron jamás, una bufanda del Barcelona virgen, un banderín del Livorno envuelto en su plástico, cuatro raquetas de tenis sin estrenar, tres balones de reglamento nuevos y uno de básquet que acabó deshinchado en el trastero, una pelota de goma con dibujos de dinosaurios y otra con la cara de Batman, y un bate de béisbol de gomaespuma, eso sí, que solo utilizaban para reproducir escenas de La naranja mecánica en el pasillo de casa. Con la imagen del pequeño corriendo detrás del mayor como un velocirraptor. Zas. Zas.

Para un padre que ha crecido viendo a Paulo Futre garabatear sueños sobre la cal del Calderón, la posibilidad del otorgar el libre albedrío a la prole en la materia dejaba abierta una sima de peligros, como un jabalí macho que soltara a los jabatos sin reparar en cepos ni en cotos de caza. Los peligros: 1) que renegaran del fútbol y ya no te dejasen ver más partidos; 2) que quisieran practicar golf (somos de Carabanchel, recuerdo); o 3) que se te hicieran del Madrid.

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7 comentarios

  1. Complicado perder un partido de rugby 9-2 o 4-2. A ver si están jugando a futbito…

    Es broma. Bienvenidos al rugby, tú y tus hijos.

  2. Genial

  3. Van a disfrutar como locos

  4. «Dame una sonrisa de complicidad
    Toda tu vida se detendrá
    Nada será lo mismo, nada será igual
    Ya sabes
    Feo, fuerte y formal»

    Lo dicho, ya nada volverá a ser igual. Pero veo que se han acostumbrado y hasta les gusta. Eso es bueno.

    «No vine aquí para hacer amigos
    Pero sabes que siempre puedes contar conmigo
    Dicen de mí que soy un tanto animal
    Pero en el fondo soy un sentimental…»

  5. Vas a encontrar lo mismo que en el deporte nefando , eso si, proporcionalmente, 2 millones de practicantes y 30 de aficionados, contra 30000 practicantes y 1 millón de aficionados. El que el,rugby es diferente, que tiene valores , respeto, … es una chorrada . He jugado 25 años , 16 en primera , la de antes y algo conozco. Pero si mi hijo me pregunta le mando de cabeza al rugby porque algo hay , no tanto como decimos porque imbeciles sobran aquí pero no se esta mal.

    • Will Rogers

      Palabras de alguien que ha estado metido en muchas meleés, seguro XD

      No olvidemos el dicho, que es una gran verdad: se trata de un deporte de bestias jugado por caballeros… O sea, unos caballeros haciendo el bestia como el que más. Genial para aprender lo que es la vida.

  6. Negando tópicos nefandos

    Acaba de verse con la sanción a los leones. Ni valores ni leches, al final trampas y más de lo mismo (¡¡en dos mundiales consecutivos!!).

    Yo doy la cara por mi familia y mis buenos amigos, fuera de ahi… está todo quemado, no busques valores donde no los hay.

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