Llegué a Tuéjar tras dejar la A3 a la altura de Requena, tras unos cuantos kilómetros de una carretera estrechísima en la que los locales aminoraban la marcha lo suficiente para saludar y avisarme de que venía un camión cargado de troncos. Iba por trabajo, a una reunión del órgano […]


