Los llamo autores estantería. Son unos cuantos: ahí está Umbral, desde luego —setenta libros—, Valle-Inclán —sesenta—, Baroja —sesenta y tres—, Cansinos —un montón—, Gómez de la Serna —otro montón—, Azorín —me canso cuando llego a contar cincuenta preguntándome por qué habré leído cincuenta libros de Azorín—, Pla —setenta y dos—, […]


