La lucha contra las barbas: una perspectiva histórica

Les confesaré una cosa: no me gustan las barbas. Nada. Ni un poquito. Tranquilos, no se asusten, no se vayan tan rápido. Soy tolerante en lo que a una descuidada barbita de tres días se refiere. Lo que no soporto es la invasión de las barbas tupidas, de semanas, ¡meses incluso! a la que nos vemos sometidos últimamente. Pueden imaginarse […]