¡Diegoooooo!

A estas alturas, no creo que vaya a revelar nada que no esté ya justamente mitificado acerca de Nápoles. De su gente. De su pasión por el fútbol. De su devoción por san Genaro. De su riqueza. De su abandono. De su pizza. De su hospitalidad. De su café. De su nobleza. De su respeto por el pasado, que «siempre […]