El último baile Opinión

Guillermo Ortiz: La última Final Four de Toni Kukoc

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Fotografía: Cordon Press.

La portada de Marca mostraba otro más de sus juegos de palabras: Arvydas Sabonis en la Acrópolis, delante del Partenón y un titular a cuatro columnas: «El partidón». El Real Madrid debutaba en una Final Four, ocho años después de aquella final que perdiera contra la Cibona de los hermanos Petrovic, Sabonis venía de ganar la Copa del Rey y el equipo dominaba la liga con una superioridad que anunciaba un triplete como en los tiempos de Ferrándiz.

El rival era el Limoges, es decir, la versión francesa de la Cenicienta. Equipo combativo, habitual de recopas y copas Korac, con un palmarés más que digno pero una plantilla que no parecía estar a la altura de la competición, tenía a Michael Young, exjugador del Fórum Valladolid, como estrella, rodeado a sus treinta y dos años de una guardia pretoriana francesa, rocosa… los Dacoury, Bilba, Forte y compañía, dirigidos con maestría por uno de los bases más infravalorados de la historia: el esloveno Jure Zdovc, precisamente el que empezara la descomposición de la portentosa selección yugoslava cuando fue obligado a retirarse de la concentración en pleno Eurobasket de 1991.

En cualquier caso, Zdovc y Young no eran sino piezas en un ajedrez que controlaba el entrenador, Bozidar Maljkovic, el mismo que había llevado a la Jugoplastika a dos copas de Europa y al Barcelona a una tercera final antes de pelearse con medio club, Aíto García Reneses incluido, y acabar sustituido por Manolo Flores. Maljkovic, el hombre que había maravillado al mundo con su juego de equipo, rápido, veloz, equilibrado en el juego interior y exterior… se había convertido de repente en un jefe de fontaneros, jugando a puntuaciones hasta entonces desconocidas, desesperando a contrarios, cronistas y espectadores, jugando a ser algo así como su propio antídoto.

El resto de esta historia la saben: el Real Madrid perdió los nervios en el momento decisivo y el Limoges le pasó por encima tirando de intensidad: 26-36 al descanso, 52-62 al final del partido, Redden colgado de Sabonis y Ricky Brown directamente desaparecido. Young anotó 20 puntos, casi todos cruciales, y los franceses celebraron aquello como si fuera un título, como si no les quedara aún una montaña casi infranqueable por delante.

Cuando los griegos llamaban a la puerta

A principios de los noventa el dinero no estaba en España. Con la excepción de Sabonis y quizás Arlauckas, que jugaba en el Taugrés, los mejores jugadores se repartían por la liga italiana y la liga griega con una arrogancia que ahora provoca una sonrisa. En Atenas, sede de la Final Four, distintos millonarios planeaban sus transatlánticos de las siguientes dos décadas: Olympiakos, Panathinaikos, AEK… equipos de baloncesto listos para dar el paso a lo grande, llenando sus plantillas de viejas estrellas de la NBA y de los mejores jugadores de la antigua Yugoslavia, la antigua Unión Soviética…

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11 comentarios

  1. Pingback: Guillermo Ortiz: La última Final Four de Toni Kukoc

  2. Siempre ha sido de mis favoritos, a pesar de esa desgana con la que le he visto jugar toda mi vida…

  3. Gran artículo, como siempre. Kukoc jugaba sobrado porque, sin contar a Sabonis (que estaba por encima del bien y del mal), era el mejor de Europa en aquel momento con muchos cuerpos de diferencia. Yo recuerdo aquel partido como si fuera ayer y daba la sensación de que jugaban por un lado un equipo que funcionaba como un reloj suizo en su aburridamente efectiva manera de jugar (el Limoges) y por el otro un extraterrestre balcánico con cuatro compañeros al azar. Que ganara el Limoges fue un accidente, como lo fue Grecia en la Eurocopa de fútbol de 2004, pero hay que reconocer que en la Benetton sólo jugaba Kukoc (y cómo lo hacía) y los otros eran un equipo.

  4. Arco Bólido

    ¿Qué hubiéramos visto si Kukoc hubiera jugado alguna vez con la mitad de hambre que Petrovic?

  5. Esa copa de Europa esta en el debe de Jose Miguel Antunez. Para mi, el partido con el Limoges lo regalo el.

  6. Opino igual que PETER…

  7. Lo de Antúnez fue de traca y dos cosas en las que no estoy de acuerdo: Maljkovic jugaba a pocos puntos por que no se puede ganar una final four corriendo, pero si miras los partidos de grupo de ese año, Limoges hace partidazos contra Cibona por ejemplo, de muchos puntos y muy vistosos. Y dos: Skansi no ha jugado nunca a nada, lo demostró con Croacia en Barcelona 92 y después en Treviso.

  8. Uno de los mejores artículos que he leído nunca sobre baloncesto. Enhorabuena

  9. Javi minguez

    Excelente artículo! Opino como arco.. Si kukoc hubiese jugado con la mitad de hambre que petrovic habría metido los puntos que le hubiese dado la gana.
    Y hablando de petrovic..no os parece que se ha reencarnado en portugués y se ha hecho futbolista?

  10. Todos los que tuvimos el placer de ver jugar a Kukoc en sus años en Europa…pudimos disfrutar del jugador mas total que en mi opinión ha habido sobre una cancha Europea. Ha habido mejores bases, escoltas, quizás algún alero(lo dudo), y hasta algún 4. Pero aunque a este lado del charco, y el otro, han habido europeos superiores en sus puestos: Nowitzki, Sabonis, Petrovic, Gasol (bueno…ya nos iríamos al puesto de 5, como Sabonis…aunque Kukoc al menos en Europa, si quería hacía hasta de 5), no he vuelto a ver a nadie con un nivel tan sobresaliente en tantas posiciones…del 1 al 4, como la «pantera rosa» de Split.

  11. Pretrovic no defendió en su vida. ¿Hambre? Los mejores años de Kukoc fueron en Split y la selección y gano casi todo. En Italia hizo campeón a un equipo flojo flojo flojo…ay Scansi.
    En la NBA tony se adaptó como nadie al espectáculo…Petrovic no.

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