
Sin Isiah Thomas en el campo, los Pistons atacan como pollos sin cabeza. Al contrario de lo que pasara en el primer partido de las finales de 1990, cuando los Portland Trail Blazers se vinieron abajo lamentablemente en los últimos minutos, ahora son los Pistons los que se ven entre la espada y la pared: después de tener el partido ganado en el tiempo reglamentario y de nuevo en la prórroga, un parcial de 0-6 les coloca dos puntos por debajo cuando apenas quedan nueve segundos por jugarse.
El encargado de sacar es Mark Aguirre y, como no sabe a quién dársela, se la pasa al más alto, a Bill Laimbeer, un pívot que supera los 2,10 y es famoso por su tosquedad y su aspereza —por llamarla de alguna manera— defensiva. A Laimbeer le defiende Clyde Drexler, un escolta, y hay una razón para ello: aparte de repartir codazos y pegarse con todo el equipo rival hasta conseguir sacar a los cinco jugadores de sus casillas, el pívot criado en Chicago, familia adinerada, clásico midwestern, lleva cinco triples en lo que llevamos de partido, dos de ellos, en apariencia decisivos, en la prórroga.
Con todo, la jugada no parece pensada para Laimbeer porque entonces no habría recibido tan pronto el balón. Más bien parece que Laimbeer es solo un punto intermedio para que la pelota acabe llegando a Joe Dumars o quizás a James Edwards en el poste bajo, en busca de uno de sus lanzamientos a la media vuelta. El resultado es 102-104 para Portland en el alborotado Palace de Auburn Hills, donde los Pistons no han perdido un solo partido de play-off en dos años, y Laimbeer parece ponerse nervioso: mira los alocados movimientos de sus compañeros pero ninguno consigue desmarcarse, el tiempo pasa y hay que hacer algo, así que bota torpemente, se escora un poco hacia su izquierda y lanza desde algo así como ocho metros y medio.
La pelota entra con la violencia habitual en esta clase de tiros, casi maltratando la red. Rick Adelman, entrenador de Portland desde que sustituyera a Mike Schuler, el «amigo» de Fernando Martín, se lleva las manos a la cabeza desesperado. Se lo imaginaba. No de esta manera, pero se lo imaginaba. Tenía que volver a ser el descerebrado de Laimbeer el que le fastidiara la final, el que echara abajo la lucha de su equipo durante todo el partido.
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Pingback: Cuando Bill Laimbeer se convirtió en el hombre más odiado de Portland
De verdad, aunque antes de que apareciera del todo el Mesías, los ochenta eran el baloncesto.
Siempre que pienso en estos Bad Boys me acuerdo de esta canción de Loquillo y los Trogloditas. Cuando fuimos los mejores.
De hecho, creo que Loquillo se daba un aire a Laimbeer.
https://www.youtube.com/watch?v=s0azOjOyK3g
Fantástico artículo, en la línea de siempre. Pero estoy en total desacuerdo con el último párrafo.
El baloncesto ha sido siempre definido como un deporte. Y en el mundo del deporte hay algunos valores que se deben respetar siempre: respeto hacia el rival, respeto hacia el árbitro, respeto al reglamento, entender que hay que ganar siendo el mejor (y no el que mejor se aprovecha del reglamento, por ejemplo) etc … Por lo tanto, todos los comportamientos que se alejan de estos ideales, no deberían ser aceptados y aplaudidos.
Y no lo digo por el caso concreto de Lambeer, que tuvo todo el mérito del mundo lo que consiguió. Pero, hablando en general, me parece que tenemos todos una cultura deportiva lamentable; lo único que nos importa ganar, al precio que sea, y la deportividad nos la pasamos por el arco de triumfo. Estoy harto de ver (y que se aplauda) a jugadores haciendo flopping, agrediendo y protestando a árbitros. Estoy harto de ver a entrenadores pasarse el partido comiendole la oreja a los árbitros. Y, sobre todo, estoy harto de aficionados (y me incluyo) que van a los partidos a silvar e insultar por sistema a los árbitros y a los equipos rivales.
Y ojo, tampoco digo que no se pueda vivir el baloncesto de esta forma; se difruta muchísimo. Pero no lo llamemos deporte.
Sólo una pequeña objección, si se lo permites a un fan de los Pistons desde los tiempos de Ramón Trecet y que vió todos esos partidos en directo mientras estudiaba selectividad (a las tantas de la mañana), y es a la primera frase del artículo. Sin Thomas perdían mucho corazón y referente, pero ni mucho menos toda la cabeza. Mientras estuviera Dumars en cancha la máquinaria aguantaba el ritmo. Era la verdadera estrella del equipo, hacía de todo y todo bien (lo que pedía Daly, claro) y con verdadera abnegación defendiendo a unos, dos y tres y siendo una verdadera máquina de anotar. En un partido es cierto que Thomas, Dumars y V.Johnson se rotaban constantemente pero en los pocos partidos que vi sin Dumars el equipo no pasaba de mediocre (no recuerdo haber visto ni al entrenador reprochar jamás nada a Dumars). Si el estaba en el partido todos tranquilos, empezaban a aparecer los puntos, si no tenía el día…..
Bueno, tu artículo me ha alegrado el día. El de Pablo Iglesias del otro día también me gustó. Espero que ganen por el viento fresco que traerán, pero que nadie tema, leyendo los currículums y publicaciones de su equipo no hay indicios de que hagan una política más a la izquierda de lo que lleva prometiendo el PSOE en campaña los últimos 35 años (y que nunca han cumplido).
Siempre se agradecen estos artículos de mis añorados 80 en la NBA, solo una puntualización, los Pistons no cayeron dos años consecutivos en finales de conferencia contra los Celtics, únicamente jugaron con ellos las finales de conferencia de 1987 que perdieron 4-3 (con el famoso robo de Bird y la polémica con Rodman y Thomas), y las de 1988 que ya ganaron 4-2 (contra unos celtics ya en claro retroceso y físicamente cascados, siempre quedará la duda de que hubiera pasado sin Bias no hubiera muerto).
Si se enfrentaron en playoffs, en 1985, pero en rondas previas.
Eran todos malos pero este Laimbeer era especialmente repelente…
Guillermo, si estás a tiempo, elimina la mención a Danny Ainge, quien llegó en los Portland Trail Blazers la temporada siguiente.
Guillermo Ortiz, me encanta como escribes, como narras estos pequeños episodios de BA LON CES TO de nuestra niñez. No lo dejes nunca.
Laimbeer era un jugador vital de los Pistons. Se decía de el que era el único jugador de liga que ganaba menos dinero que su padre, vamos que estaba forrado. Fue sin duda el jugador mas sucio de la liga y el mas odiado. Larry Bird lo tenia enfilado. Es probable que entre Rodman, mahorn, salley, dantley y sobre todo laimbeer acortaran su carrera 5 años, mira que Bird era un tipo duro, pero la forma en que se empleaban los pistons con el no tiene nombre. Preguntado por laimbeer dijo que el diferenciaba entre tipos duros como mahorn, de tipos sucios como laimbeer, vamos que le intentaba lesionar aposta. Sobre thomas decir que tuvo mala prensa por estar enfrentado con jordan, pero vamos, cualquiera que siguiera esto en los 80 sabe que los mejores de la década fueron Moses malone, larry Bird, magic johnson, Isiah thomas y michael jordan. Los demás por detrás. Los 90 fueron otra historia. Y por eso fueron los que ganaron títulos, vamos que a joe dumars le daba mil vueltas…..
Empecé a ver NBA en el 1989
Y ame y amo los Bad boy con el chico malo de Bill lAimber.