
Han transcurrido diez segundos desde la bocina de salida y en la superficie de la calle cinco no nada nadie. En la cuatro, el australiano Scott Miller corta el agua con un braceo enérgico pero elegante. Jiang Chengji vuela en la calle seis, rememorando las glorias tan recientes como infames de la natación china. Pasan quince segundos, y el resto de nadadores deja una estela de espuma blanca en la piscina del Georgia Tech Aquatic Center. Han recorrido diez metros, quince, veinte, veinticinco. Han superado la mitad de la piscina y el agua de la calle cinco permanece en una calma extraña, casi misteriosa; apenas la mueven unas leves ondulaciones que le vienen por izquierda y derecha, como una sábana tendida a la brisa suave. Pero todos le han visto, claro. Los competidores, los jueces, los comentaristas televisivos y los más de catorce mil espectadores que están asistiendo en directo a la final masculina de los 100 metros mariposa de los Juegos Olímpicos de Atlanta han visto saltar al centro de la calle cinco a un gigante rubio. Aún no lo han visto emerger.
Volgogrado
Cuando Denís Pankrátov llegó a la piscina para comenzar los entrenamientos de la temporada, en octubre de 1992, se encontró con el agua fría. La Unión Soviética había dejado de existir y la economía rusa colapsaba como lo había hecho la Comunidad de Estados Independientes, ese constructo efímero que duró solo un verano; así que no había combustible suficiente para calentar la piscina del club de natación privado que dirigía Viktor Advienko en su Volgogrado natal. Con Pankrátov también entrenaba Yevgueni Sadovi, héroe de la natación rusa en los Juegos Olímpicos de Barcelona junto a Aleksandr Popov. Entre los dos habían copado las medallas de oro en las distancias corta y media libres: tres oros para Sadovi y dos para Popov.
Pankrátov no era un buen nadador libre, al menos no tan bueno como su compañero de piscina. Le faltaba explosividad y tendía a desfondarse en los primeros metros. A Pankrátov le gustaba la espalda, pero donde realmente siempre destacó fue como mariposista. A los dieciséis y diecisiete había ganado el Europeo Junior en 100 y 200 mariposa; y con dieciocho años recién cumplidos consiguió colarse en la final de 200 de Barcelona, donde cosechó un meritorio sexto puesto.
Meritorio para su entrenador, pero no para él. Denís quería ganar, y sabía que para lograrlo el mejor aliado era su medio: el agua. Por eso no le importaba demasiado que estuviese fría. Quizá se debiera a la aclimatación natural que se produce cuando pasas un cierto tiempo sumergido; quizá fuese producto de la tradicional rudeza soviética o incluso de la herencia genética de sus abuelos, quienes se vieron obligados a superar las condiciones más terribles cincuenta años antes, cuando combatieron en esas mismas calles en la batalla que cambió el curso de la II Guerra Mundial. En aquel entonces, Volgogrado todavía se llamaba Stalingrado.
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Gran artículo. Sólo una pregunta, ¿se ha usado como fuente el artículo que enlazo? Porque la estructura y bastantes expresiones parecen provenir de ahí…
https://natacionrcnmotril.wordpress.com/2013/09/25/nadadores-historicos-denis-pankratov-el-submarino-que-reinvento-la-natacion/
El artículo es mío, por cierto, lo escribí hace unos años. Me hace ilusión que salga reflejado nada menos que en JotDown. :-)
Hola,
Pues acabo de leer su artículo y he de decir que me ha parecido excelente pero, pese a ciertas expresiones similares, lo cierto es que ésta ha sido la primera vez que lo leía. En este artículo, mis fuentes fueron vídeos y crónicas de la época, además de mi propio recuerdo. En este sentido, sepa que le tengo una envidia suprema por haber visto en directo la final de Viena. En mi caso, la primera vez que vi a Pankrátov fue en los JJ.OO de Atlanta, supongo que como muchos otros espectadores no especialmente aficionados a la natación. Eso sí, como dice usted, lo que vi en esos juegos «blew my mind».
Un saludo.
Hablo de memoria pero tengo recuerdos que el nado submarino empezó en los JJOO de Seul en las pruebas de espalda. Nadaban piscinas enteras sumergidos para luego hacer los últimos 50 m al sprint.
Estupendos ambos artículos
Cuando surgió Pankrátov, yo era un chaval de 13 años federado en natación y mariposista…Lo que hacía él no era mariposa propiamente dicha (hay una diferencia muy clara entre nadar y bucear), pero lo desplegaba con una majestuosidad y una expectación que entonces sólo tenía su compatriota Alexánder Popov (quizás el nadador de velocidad más elegante de la Historia). Un grande, aunque sólo fuera por provocar un cambio en las reglas.
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Hace poco vi un vídeo de una competición de natación, no sé donde, en el que el ganador no sale en ningún momento a la superficie. https://www.youtube.com/watch?v=kilblke5TW0
Quería saber si esta es una tendencia que puede llegar a imponenrse.
No se va a imponer por la sencilla razón de que es ilegal. Este nadador fue descalificado. A veces los nadadores lo hacen adrede por puro exhibicionismo o como test de nado subacuático, aún sabiendo que les costarà la descalificación.
Vaya, pues eso no lo comentaron en la noticia
Fue campeón de Europa junior. En esos campeonatos un nadador catalán : Xavier Aguilar, fue subcampeón.
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