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El último de los ocho anillos de John Havlicek

John Havlicek. Foto cortesía de NBA.
John Havlicek. Foto cortesía de NBA.

Quedan dieciséis segundos por jugar y Mickey Davis decide jugarse un tiro de unos cuatro o cinco metros con la mano del defensor encima. En principio no parece la mejor opción para los Milwaukee Bucks de Oscar Robertson y Kareem Abdul-Jabbar, pero el alero consigue bombear lo justo el balón para que entre en la canasta sin rozar siquiera el aro, dos puntos que dejan mudo el Boston Garden y que colocan a su equipo un punto arriba en la segunda prórroga: 99-100.

Es el sexto partido de la final de la NBA de 1974 y los Bucks buscan despedir a lo grande a Oscar Robertson, el hombre que fue capaz de promediar un triple doble por partido en 1962 cuando aún jugaba con los Cincinnati Royals. Enfrente, como casi siempre, los Boston Celtics, que van ganando 3-2 la serie y a los que una victoria en el mítico Garden, donde cada encuentro es una fiesta, les bastaría para conseguir el primer título desde la retirada de Bill Russell en 1969.

Quedan pocos vínculos entre este equipo y el que arrasara en los sesenta pero están en los puestos clave: como entrenador, Tom Heinsohn; como estrella en el campo, John Havlicek; como revulsivo desde el banquillo, prácticamente el único suplente con minutos significativos de juego, Don Nelson. Los demás —Dave Cowens, Jo-Jo White, Paul Silas, Don Chaney…— son producto de una rápida reconstrucción que les dejó dos años sin jugar siquiera los play-offs pero que empieza a dejar sus réditos gracias al trabajo en los despachos de Red Auerbach.

En cualquier caso, ahora mismo, tras la canasta de Davis, el proyecto está en el aire. Perder el sexto partido implicaría viajar en veinticuatro horas a Milwaukee y jugarse el anillo en el campo de los Bucks. Sería el segundo año de fracasos y el que mejor lo sabe es Havlicek. El número diecisiete, a sus treinta y cuatro años, se ha erigido como el gran líder de esta nueva manada de orgullosos verdes. Mucho tiempo ha pasado desde que debutara como sexto hombre en el equipo de Bob Cousy, Sam Jones o el propio Heinsohn, con el que solía compartir habitación cuando jugaban fuera de casa.

Havlicek recuerda perfectamente el desastre del año anterior, cuando después de ganar sesenta y ocho partidos de liga regular, el récord de la franquicia, remontaron un 1-3 contra los New York Knicks de Willis Reed, Walt Frazier y Dave DeBusschere para acabar perdiendo el séptimo partido, también en el Garden. Lo recuerda por el dolor de la derrota y por el dolor físico del hombro, que le impidió jugar a su nivel a partir del tercer partido. En el decisivo apenas anotó una canasta para un total de cuatro puntos, casi veinticinco por debajo de su media habitual durante la temporada regular.

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3 comentarios

  1. Pingback: El último de los ocho anillos de John Havlicek

  2. Genial artículo. Mítico ese quinto partido de la final de 1976. Solo una pequeña corrección, el suplente que aporto puntos en la tercera prórroga se llama Glenn McDonald, no Craig McDonald. Por todo lo demás perfecto. Hecho en falta algún artículo sobre ciclismo (la Vuelta de Perico en el 85) ahora que está en juego Le Tour de France. Reciba un cordial saludo.

  3. Un maravilloso artículo. Lo había leído en su momento, y lo he releído joy; espero volver a leerlo dentro de unos años

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