
¿Imaginan un programa de TV donde el presentador se someterá a cualquier experiencia que ustedes propongan para después puntuarla? Pero cualquier experiencia, por peligrosa, aberrante, inmoral o ilegal que pueda ser. Pues bien, esta es la base sobre la que hace algunos años se construyó la serie australiana Review with Myles Barlow, uno de los ejemplos más desquiciados de ficción humorística televisiva del siglo XXI. La clase de serie de la que muchos no habrán oído hablar quizá, pero que es un auténtico descubrimiento desde el mismo momento en que uno termina de ver el primer episodio.
En realidad, vamos a hablar no de una serie, sino de dos: la original australiana y la posterior versión estadounidense, titulada simplemente Review, aunque a veces se la llama Review with Forrest MacNeil. Por lo general, los remakes americanos de series británicas (o australianas en este caso, cuyo estilo de humor es muy parecido al británico) no suelen aportar nada interesante, o como poco pervierten la naturaleza del modelo para vender otro tipo de producto. Por citar dos ejemplos famosos: House of Cards pasó de ser un extraño cuento fáustico con hechuras hitchcockianas en el original británico a ser otro tipo de relato, más pensado para audiencias extensas, aunque tan distinto que a duras penas se puede hablar de adaptación. Pero, bueno, son dos series para dos momentos diferentes, algo que con el drama es fácil de conseguir simplemente cambiando el enfoque. Con el humor la cosa ya es más peliaguda, porque el cambio de enfoque acostumbra a ser para peor. La estadounidense The Office fue una reelaboración para todos los públicos del original británico, que era mucho más inteligente y sutil, y, sin restarle los méritos que tenga, buena parte del encanto del original se quedó por el camino. Los productores estadounidenses suelen rebajar el tono, eliminando además aquello que es demasiado abstracto o está hilado con demasiada finura, y todo para complacer a una audiencia más amplia. Así, casi siempre se pierde aquello que hacía especial al original. En el caso de las dos Review, sin embargo, la secuela estadounidense ha sabido darle una vuelta de tuerca al concepto original y, aunque ofrece un humor distinto y algo menos atrevido, es prácticamente igual de válido. Ambas series se parecen en la forma, pero difieren mucho en el fondo, así que pueden ser vistas de manera complementaria. Veamos por qué.
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Siempre me pregunto cómo logras estar tan informado sobre la actualidad y la subcultura anglosajona.