
Han vuelto. Djokovic y Kerber, Kerber y Djokovic. El serbio ya había apuntado maneras en Roland Garros, perdiendo medio lesionado en cuartos de final, y se había quedado a un punto de ganar en Queen’s, pero pocos esperaban que consiguiera su cuarto triunfo en Wimbledon y el decimotercero en un torneo de Grand Slam. Igual que Federer y Nadal fueron el relevo de Djokovic, Djokovic lo ha sido del suizo y el español, que venían de repartirse los seis últimos grandes. De hecho, Nole fue el semifinalista más joven de esta edición a sus treinta y un años, pero de eso hablaremos —de nuevo— un poco más tarde.
En cuanto a Angelique Kerber, dominadora absoluta del circuito en 2016, se apunta su tercera gran corona derrotando ni más ni menos que a Serena Williams en la final, un plus. Para la estadounidense queda el dato casi heroico de haber sido finalista con casi treinta y siete años y después de disputar solo cuatro torneos desde que ganara la edición 2017 del Open de Australia. Si no es la mejor tenista de todos los tiempos, desde luego lo parece. Son ya veinte años de éxitos sin apenas decepciones de por medio. Llega el momento de analizar un torneo algo previsible pero que nos dejó partidos para el recuerdo.
1- Empecemos por el cuadro masculino y por el campeón: Novak Djokovic. Cuando logró completar a su manera el Grand Slam en 2016 —ganó los cuatro grandes seguidos, aunque no en el mismo año natural— pocos dudaban de que la cosa no iba a quedar ahí y que pronto superaría a Federer y a Nadal en la lista de tenistas más laureados. Por entonces, el serbio llevaba doce majors por catorce del español y diecisiete del suizo. Dos años después, Nole se presentaba en Londres con solo una final disputada en este periodo —el US Open de 2016, con derrota ante Wawrinka—, después de una molestísima lesión de codo, tras haber cambiado varias veces de entrenador y con una edad —treinta y un años— a la que las resurrecciones solían ser misión imposible. Mientras él seguía anclado en los doce grandes, Nadal ya sumaba diecisiete y Federer, veinte. No era exactamente un «ahora o nunca», pero los expertos tampoco parecían dispuestos a esperarle mucho más.
2- Ahora bien, lo consiguió. Pasó rondas ante rivales como Edmund o Nishikori sin atascarse más de lo aconsejable y viéndose relegado en ocasiones a la Pista 2, hasta que llegó a la semifinal contra Rafa Nadal. Después de años y años de dominio serbio, Nadal había ganado los dos últimos enfrentamientos y partía como número uno del mundo. Una victoria del español habría consolidado una tendencia más que peligrosa para Novak. El partido fue un espectáculo en todos los sentidos, probablemente el mejor del año: a la tensión del momento se le sumaron dos jugadores en estado de gracia y una emoción superlativa. Dos veces estuvo a punto Nadal de romper el servicio de Djokovic y sacar para ganar el partido pero fueron las dos únicas en las que no pudo conseguirlo. Nole aguantó y aguantó, y de repente se encontró con un 9-8 a favor y 0-40 sobre el saque del balear. De las tres oportunidades, le sobraron dos.
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Wimbledon la cagó bien. Como se dice en el artículo, se trata de un torneo al aire libre que dispone de cubierta en la central desde hace unos años para agilizar la disputa de partidos en caso de lluvia. Curiosamente, en una edición con bastante sol y casi nada de lluvia, se utilizó la cubierta en el partido más importante del torneo que, además se dividió en 2 partidos a 3 sets. Ambas cuestiones favorecieron a Djokovic, menos acostumbrado al ritmo de partidos disputados a 5 sets.
Evidentemente, la cubierta se utilizó para poder jugar más horas, ya que sólo con ella se puede jugar con luz artificial en Wimbledon. Pero lo cierto es que habría que revisar las tradiciones más añejas de Wimbledon. No me refiero a jugar de blanco o que no haya publicidad en la pista, pero sí aquellas que pueden afectar al desarrollo del propio deporte. Recuerdo que, sin lluvia, no fueron capaces de organizar las 2 semifinales para que se jugaran y acabaran el mismo día.
Puede culparse a la ausencia de tie-break en el 5º set, o también a la insistencia en comenzar la jornada a la 1 de la tarde (hora de Londres). También jugar bajo techo alteró la historia de este torneo centenario, pero se dio el paso por el bien de la competición. Irónicamente, este año la utilizaron sin lluvia de por medio.
La gestion y organizacion de las semifinales fue mala y absurda. Se deberian de jugar en psitas diferentes, el mismo dia y sino a la misma hora, casi. Todos tendrian las mismas posibilidades cara a la final (por el desgaste fisico y mental de un torneo al mejor de 5 sets y tan largo). Empezar una semifinal a las 9 de la noche, sabiiendo que ,como muy tarde, tienen que terminar a las once de la noche (por un acuerdo, un poco absurdo, con los habitantes de Wimbledon, para evitarles el ruido. Loable, pero se produce muy de vez en cuando, ya que hay cubierta y luz artifical desde hace pocos años (9). No creo que una vez cada muchos años, les importe que un partido se alarge un poco o mucho). Lo de que jugar con la cubierta cerrada favoreció mas a Djokovic que a Nadal me suena a disculpa por la derrota de Nadal. Ganó Djokovic y punto. Es mi opinión.
Pues ganó la final el que menos pudo descansar. Aunque estoy de acuerdo en que hacen falta cambios.
Todos los condicionantes se dieron para la confusión. Se empieza a jugar el viernes a las 13:00 horas. Se juntaron dos cañoneros en la 1° semifinal y no hay Tie-break en el 5° set. El juego se tiene que acabar a las 23:00 hora local cuando por ejemplo la final de Australia 2012 acabó cerca de las 2 de la madrugada.
En fin. Si ellos mismos se ponen tantos condicionantes (como el de no jugar el primer domingo. Por qué cojones?) es lógico que a poco que se tuerza algo llegue el lío.
Pero parece hablar por hablar. Éstos como los indepes no se bajan del burro ni con aceite hirviendo
No sé si deberían jugarse a la misma hora. Eso no pasa en casi ninguna competición deportiva. Que dos semifinales (de la disciplina que sea) se jueguen a diferentes horas tiene la explicación de que se pueden ver las dos por televisión, los espectadores pueden sacar entradas para las dos, etc. Es decir, no hay que obligar a elegir entre una u otra. Es cierto que este año estaba muy descompensado el nivel entre ambas semis y todos sabíamos que el campeón saldría de la semi «buena», pero ha habido muchos años de Federer-Murray y Nadal-Djokovic en esa ronda.
Lo que sí es un sinsentido es comenzar a jugar a las 13 horas por tradición (cuando antes no hay ningún evento) sabiendo que no hay luz artificial outdoor y a las 21 horas se suspende la jornada salvo la opción de seguir a cubierto. Es decir, son 8 horas de tenis para dos partidos, que puede parecer mucho, pero con 2 partidos a 5 sets y cerca de las 4 horas ya empieza a estar en el aire. Y eso, a la vista está, no es tan difícil que ocurra.
Por cierto, jugar indoor perjudica a Nadal. Es más que evidente y basta con ver sus resultados en la Copa de Maestros (O World Tour Finals). Es fácil aceptarlo cuando juegas un torneo en condiciones indoor, pero no tanto cuando lo tienes que hacer en Wimbledon y ni siquiera por la lluvia. Ayudó a igualar el partido. Nadal mostró un nivel de tenis increíble y será difícil que vuelva a tener una oportunidad como esta para ganar su 3er Wimbledon.
Saludos!
Un detallazo la celebración super comedida de Novak después de más de 5 horas. Es increíble cómo se respetan los 3 mosqueteros (aunque me da a mí que Roger a Novak no lo traga). Buen momento para recordar las palabras de Roger en el AO 2017 («en el tenis no se puede empatar, pero si se pudiera hubiera aceptado con gusto un empate con Rafa hoy»). Genios y cracks.
En cuanto al torneo, lo mismo que comenté tras uno de estos estupendos análisis de los GS que hace Gullermo Ortiz: a los aficionados imparciales les parecerá espantoso que la «nextGen» no llegue nunca, mientras que los fanáticos de Rafa/Roger/Novak no nos cansaremos nunca de ver partidos entre ellos en las últimas rondas de un GS…que dure!!!
A leguas se veía venir que la primera semifinal podía extenderse a lo Isner-Mahut -lo sorprendente fue que el cuarto set no hubiese acabado en el tie break- sin embargo la organización no adelantó en el tiempo el inicio de la semifinal. Esa decisión de mantener el horario de la primera eliminatoria, la imposibilidad de que se pueda jugar con luz artificial al aire libre y el hecho de que haya que acabar la jornada a las 23 horas son asuntos que atañen a la organización del evento y que en otros torneos se resuelven de forma mucho mejor. ¿Cuántas veces en USA y Australia se habrá jugado de madrugada al aire libre y con garantías de que el juego se desenvolverá adecuadamente? . Ese conjunto de situaciones que pueden cambiarse llevaron a que un torneo al aire libre no fuese tal y todas ellas no hablan bien de un evento que pretende ser el Grand Slam por excelencia. Harto estoy de que las tradiciones de Wimbledon boicoteen el espectáculo. No solo es la tontería de las prendas blancas, lo de parar el domingo es lamentable. Si la hierba necesita descanso que se descanse en la jornada del lunes siguiente. Pero no, la tradición dicta que el domingo, cuando el espectáculo deportivo tiene mayor repercusión, hay que parar. Para mí, el torneo más antipático de los cuatro grandes. A la espera estoy de ver cómo se retarán Nadal y Djokovic en Flushing Meadows, con luz artificial o sin ella pero con relojes controlando el tiempo intermedio. Y que el señor Ortiz nos lo cuente después.
Cooincido contigo en las tonterías ( léase tradiciones absurdas ) del torneo inglés, que, en la mayoría de los casos, no sirven más que para jorobar a los jugadores, al público, o a ambos. En esto, como en casi todo, a los ingleses hay que darles de comer aparte, para nuestra desgracia.
Y también coincido con el articulista en la necesidad de acortar los partidos, no tiene ningún sentido pasarse jugando 5 o más horas, sobre todo cuando al día siguiente o al otro hay que volver a jugar.
Y hablando de tradiciones absurdas, yo soy partidario de cambiar la forma de contar los tantos en el tenis, la actual no tiene mas lógica que la costumbre, nada más.
Todos sabemos que, en muchas ocasiones, un 6 – 1 no refleja lo que ha pasado en la pista; todo esto se puede comprobar fácilmente mirando los puntos ganados por cada jugador al final de un partido, normalmente mucho mas ajustado de lo que se lee en el resultado. Es fácil que, por ej. en un 6 – 1, los tantos reales sean algo así como 32 – 28, que nos dice mucho más sobre el equiliibrio de fuerzas real.
Se podría implementar algún sistema para contar los puntos reales, las únicas dificultades serían la alternancia en el servicio y en los cambios de pista, nada insalvable.
Sé que predico en el desierto, pero por probar…
Yo también le he dado un par de vueltas a la forma en que se computan los puntos en un partido de tenis. Dejando a un lado la nomenclatura, un partido de tenis se divide en diversos parciales (ganar dos o tres de esos parciales es el objetivo para cada jugador), cada parcial se gana alcanzando la victoria sobre tu rival en un número determinado de juegos y cada juego se gana obteniendo más tantos que tu rival. Un juego se gana si se cumplen dos condiciones: a) hay que jugar un número mínimo de tantos -al menos cuatro- y b) para ganar al menos se deberán de ganar como mínimo dos puntos seguidos a tu rival (si en un juego un contendiente obtiene dos puntos seguidos, su rival aún puede ganar el juego si consigue a su vez dos puntos seguidos dos veces). Estas dos reglas también se aplican de una forma sui generis a la obtención de parciales. Cada parcial al menos debe de constar de seis juegos (y seis es el número mínimo de juegos que debe de obtener el ganador de un parcial) y el ganador de cada parcial deben ganar al menos una vez como mínimo dos juegos seguidos a su rival. Para evitar que un parcial se prolongue de forma indefinida algunos parciales que no cumplen la última regla deben de resolverse en un juego especial llamado tie break. De las reglas anteriores hay varias conclusiones que se pueden extraer y que constituyen la verdadera peculiaridad de los deportes de raqueta, la primera es que todos los puntos no tienen el mismo valor estratégico y la segunda que es posible ganar un partido habiendo ganado menos tantos que tu rival. En definitiva, la victoria en el tenis no se consigue meramente sumando más tantos que tu rival como sucede en la práctica totalidad de los deportes de tanteo (que no son de raqueta). Así que tu sugerencia va dirigida a cambiar la esencia de este deporte. Dudo mucho que los cambios puedan ir por ese lado, otra cosa son modificaciones dirigidas a alterar el sistema de cómputo sin cambiar la regla fundamental de que no todos los puntos tienen el mismo valor. Lo que sí es un tanto fastidioso es la falta de ambición a la hora de proponer cambios que den mayor emoción, sin cambiar la esencia del tenis, y que solventen problemas. Un partido que supera 80 juegos es una condena para su ganador que se encontrará en franca situación de inferioridad frente a su rival en el siguiente partido. ¿Por qué no resolver el último set una vez llegado a 6-6 con juegos en el que solo se le da al sacador una oportunidad de saque?
Imagino que no somos los únicos que le hemos dado vueltas a estas cuestiones.
Tú mismo das la clave cuando dices, muy acertadamente, que no todos los puntos tienen el mismo valor estratégico: ¿ y esto no te parece injusto ? a mí sí.
Vale, también cuenta el que hay jugadores mas hábiles que otros para ganar precisamente esos puntos ( en eso creo que Nadal es insuperable ), pero no veo porqué no se podría aplicar la misma lógica al baloncesto o al fútbol, ¿ y si unas canastas o goles valieran más que otros ? seguro que a todo el mundo le parecería un disparate. Estoy convencido de que esto no constituye, como afirmas, la esencia de los deportes de raqueta, creo es una cuestión de tradición y costumbre, nada más.
A mí se me llevan los demonios cuando veo, en un juego, llegar al 40 iguales, y luego se van sucediendo ventajas e igualdades durante un interminable rato: el partido está avanzando, los jugadores se están cansando, pero el marcador está completamente parado. A mí esto me parece absurdo.
Un saludo.
Lo olvidaba, como indicas, es posible ganar un partido habiendo ganado menos tantos que tu rival ( obviamente, haciéndose con esos puntos estratégicos de los que hablábamos antes ): ¿ y eso no te parece descabellado ?
No sé cómo surgió el sistema de puntuación en el tenis. En principio parece más atractivo que una contienda se resuelva a través de victorias parciales. Ese sistema va a dar lugar a que la victoria se pueda conseguir ganando menos puntos totales, hecho este que parece común a todos los deportes en los que haya un intercambio con red en medio (principalmente el volley y deportes de raqueta). A mí este hecho no me ofrece demasiados problemas. Para mí es una consecuencia natural de este tipo de deportes. En el tenis tiene lugar además una circunstancia de enorme importancia y que no sucede en el resto de este tipo de deportes: la ventaja que supone contar con el servicio a favor. Supongo que por ese motivo cada uno de los parciales se divide en juegos que se caracterizan por establecer la persona que saca.
Otra cosa es la regla de los dos puntos consecutivos. ¿Podría dirimirse un juego cuando una vez que se llegue a un tanteo determinado en empate el que gane el siguiente punto es el que se anota el juego? La regla de los dos puntos seguidos aplica en todos los deportes que mencioné anteriormente, pero en menor medida que en el tenis. Una variante de esta regla tenía lugar en el volley que anteriormente exigía ganar dos puntos seguidos (se ganaba el saque que no puntuaba y solo se conseguía el punto si a continuación se ganaba un punto sacando) para puntuar. Esta regla se eliminó para hacer el juego más dinámico. Eliminar el sistema de ventajas a través de un punto de oro sin duda resolvería en gran medida el problema de la duración de los partidos de tenis. En este punto tengo más dudas pero yo no sería partidario de cambiarlo.
Un saludo
El sistema de puntuación surgió, hasta donde yo sé, por algo relacionado con las agujas del reloj ( 15, 30 y 40 son los cuartos, bueno, 45 en realidad ), o al menos eso me contaron una vez, pero no recuerdo muchos más detalles. No me hagas mucho caso.
A ver si alguien lo sabe y nos aclara la duda.
No me refería tanto a la nomenclatura como a los sucesivos parciales en que se divide un partido de tenis. ¿Por qué un mínimo de seis juegos para ganar un set?¿Por qué un mínimo de cuatro puntos por juego?¿Por qué no se estableció que ganaba un partido de tenis el primero que llegase a sumar 100 puntos jugados de forma consecutiva alternando el saque cada dos tantos por ejemplo? Quizá probaron con un sistema como el que describo en la última pregunta y se dieron cuenta de determinados inconvenientes que afectaban al desarrollo del juego.
Pues yo no lo veo de forma tan crítica como vosotros, el torneo tiene unas normas y hay q aceptarlas. Un set d más de 40 puntos es algo totalmente excepcional,xro eso tb lo hace más grandioso.
En cuanto a lo de jugar bajo techo, creo q Nadal se queja en exceso. La norma dice q si se interrumpe un partido se reanuda al dua siguiente en las mismas condiciones salvo q se pongan d acuerdo, no hay nada q discutir en mi opinión. En ese sentido veo a mi admirado Rafa de unos años a esta parte un poco quejica de más.
Tampoco entiendo lo sobrevalorado q veis a kyrios y zeverev.
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