Arte y Letras Literatura

Todos somos capaces de matar

oie qSKAXWDJfsCr
Margarita Landi. Imagen: RTVE.

Honrados padres de familia y demás personas decentes se quedaron con la cena atragantada mirando hipnotizados el televisor. El Cojo Manteca hablaba de porros y speed, insultaba a Cáritas y juraba vengarse de quienes le habían hecho daño, mientras se bebía un cubata en prime time con Jesús Quintero. La audiencia, que aún no tenía muy claro en qué se diferenciaba un punki de un delincuente común, respiró aliviada cuando terminó la entrevista.

Parecía que nada podría ser peor que aquel enemigo manifiesto del orden público. Y entonces salió ella, con su aspecto impecable de señora bien. Al contrario que Jon Manteca, Margarita Landi hablaba con flema casi aristocrática. Relataba los crímenes más sangrientos de la historia de España, saboreando detalles, sin miedo a nada, con una parsimonia impropia del sensacionalismo. Cuando los espectadores ya habían pasado del escándalo al horror y la escuchaban sin pestañear, encendió su pipa y afirmó con un tono de abuelita entrañable: «Todos somos capaces de matar».

Sucedió en el siglo pasado, aquel tiempo en que solo había dos canales de televisión. Fue el miércoles 20 de julio de 1988, quien la vivió nunca olvidará aquella noche.

La enfermera que no fue y el nacimiento de Margarita Landi

Encarnación Margarita Isabel Verdugo Diaz venía de una familia de periodistas pero, seguramente porque aún ni ella misma se imaginaba lo que le esperaba, se tituló de enfermería en la república. Durante los bombardeos de Madrid, con apenas veinte años, asistió a enfermos mientras su marido, con el que acababa de casarse civilmente en 1937, era reclutado en el bando republicano.

Volverán a casarse en 1939 por la iglesia, cuando termine la guerra. Ese mismo año la ley de responsabilidades políticas le invalidará el título de enfermera y la inhabilitará para trabajar en su profesión durante quince años. El problema de los vencedores siempre ha sido no saber cuándo deben parar.

En aquel Madrid vencido de La colmena tendrá dos hijos, uno de ellos morirá con apenas unos meses y, como si no fuesen suficientes desgracias, pronto su marido enfermará de tuberculosis y se quedará viuda en 1947. Una mujer sola, con veintiocho años y un niño de cuatro a cargo.

Margarita necesita ponerse a trabajar para sostener a su familia así que pregunta a un tío suyo, periodista, y empiezan a mandar cartas a diferentes medios de comunicación pidiendo trabajo. Su primer contrato será para escribir crucigramas en la revista Gran Mundo. Cambiará para firmar sus escritos su primer apellido, Verdugo, por el segundo de su familia paterna, Landi. La periodista Margarita Landi acababa de nacer.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

2 comentarios

  1. Una mujer casi investigadora, en esos años, y con la pipa! Vaya qué personaje afascinante. Gracias por habermela hecha conocer.

  2. Interesantes reflexiones. Hablo del cojo Manteca en mi podcast. Os invito a leerlo / escucharlo: https://medium.com/@sebasespuny/el-cojo-manteca-207398495a62

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*