Música

La aparición mariana de Blind Guardian

blidguardian
Blind Guardian en 1992. Imagen: Virgin.

Para acompañar la lectura del artículo, nuestra lista en Spotify:

Recordemos las palabras de Óscar de Usera: «Después el grunge no creo que enterrara al heavy, un movimiento no entierra a otro, eso es mentira. Lo que pasó es que el heavy llegó a sus horas bajas en todas partes. De los Maiden, el No Prayer for the Dying lo regalé después de escucharlo solo una vez. Ya en el año 90 los éxitos se miden con cuentagotas. El Rust in Peace de Megadeth y tres cosas más. Para el 92 y 93 ya no se salvaba ni dios, todo era bazofia. Me refiero a lo que sacaban las compañías, donde se invertía la pasta».

Ahora, en perspectiva, uno analiza lo que supuso la primera mitad de los noventa para el metal y quizá sea una de las épocas más fecundas de toda su historia. Vaya por delante la irrupción del metal extremo con su infinita ramificación de géneros en tantos países y en todos a la vez. Rara vez un estilo musical habrá experimentado su impulso, además de en Estados Unidos y Reino Unido, en lugares como Colombia, Brasil, Polonia, Escandinavia, Grecia e Italia de forma simultánea.

Sin embargo, de todo aquello poco llegaba a la superficie en esa época. Deicide, Death, Obituary y similares sí que habían tenido exposición en medios, pero el black, doom y gothic tardaron en ser conocidos popularmente al menos hasta mitad de la década. Además, no eran grupos que entrasen fácilmente. La realidad fue que, a partir de 1990, el oyente que demandaba estrictamente heavy metal se quedó en bragas.

Después de la explosión inmortal de los ochenta, la nueva década comenzó con discos de entidad como el Painkiller de los Judas, el negro de Metallica y Rust in Peace y Countdown to Extinction de Megadeth. Pero poco más. El resto era para llevarse las manos a la cabeza. Helloween sin Kai Hansen perpetrando el Chamaleon (confieso que la primera me molaba) Scorpions metidos a baladistas de recopilatorios de Teletienda, AC/DC con The Razors Edge y Ballbreaker digamos que andaban ya algo estancados. Iron Maiden menos mal que mejoraron con Fear of the Dark lo de No Prayer for the Dying, porque era de juzgado de guardia…

1916 de Mötorhead o No More Tears de Ozzy no serían malos, pero eran más de lo mismo. Sound of White Noise de Anthrax palidecía ante los discos con Belladona, cuyo álbum en solitario era prescindible por completo. Básicamente lo mismo que los Fight del Halford. Grupos como Testament y Overkill te podían entretener. Annihilator era una joya, pero habría que contarlo ya como metal extremo. Lo heavy estaba en manos de lanzamientos como los de Accept o UDO, que seguían al pie del cañón, pero sin refrescar sus anquilosadas propuestas, que tampoco es que fuesen Jauja en su día.

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29 comentarios

  1. Juancarlos R.

    Hola!
    Excelente artículo! Blind Guardian fue la banda que básicamente me introdujo al metal hace ya un par de años atrás, y la verdad siguen siendo mi grupo favorito.

    Debido a esto, me parece super interesante conocer un poco más sobre la historia de sus inicios, puesto que yo me introduje con sus dos albumes más recientes. (Super recomendados por cierto)

    Nuevamente, gracias!

  2. Agustin Romero

    Pues echale un tiento a Night falls in the Middle Earth. Para mi gusto, su canto de cisne. Un disco entero dedicado al silmarillion de Tolkien. Llevaron el virtuosismo friki, como lo llama un amigo, a niveles insospechados. Todo lo que vino despues, ya fue cuesta abajo, pero es normal. Todo tiene que tener un final

  3. Lareon Falken

    Me ha gustado mucho el artículo y hablaré del grupo en otro momento, pero cuando contextualizas los años 90 no estoy de acuerdo con unas cuentas cosas. Es cierto que para grupos como AC/DC o Motorhead los 90 no aportaron nada nuevo, aunque eso no quiere decir que sus discos fueran malos (a diferencia del terrible “No prayer for the dying”) sino que sonaban a algo ya escuchado. Eran auténticas máquinas de atronar en directo (Motorhead me dejó 3 días con un pitido en los oídos por escuchar su concierto en 2ª fila en 1999 que creí que me iba a quedar sordo) pero sus discos aportaban poca novedad. Por otra parte, me llama la atención la reivindicación del “Black álbum” de Metallica y que ignores un disco notable como el “Cryptic writtings” de Megadeth (su perfecto equivalente, Mustaine siempre reflejó a Metallica, en lo bueno y en lo malo). Creo que “Sound of White noise” es un disco a revisionar de Anthrax (pelotazos como “Potters field”, “Sodyum penthatol” y “Burst”, además de cierta experimentación con el rap más en la línea de Suicidal Tendencies en canciones como “room for one more”). Tu apreciación sobre Annhilator y Testament es por lo menos curiosa. Cierto es que Jeff Waters con su política de “hágalo Ud. mismo” suele dejar cosas de carácter experimental, y su “King of the kill” es un disco a reivindicar (“Oh, hear my warning…”) pero de ahí a clasificarlo metal extremo me parece un salto raro sobre una gran banda de thrash muy infravalorada. Por el contrario Testament dejó en 1992 uno de los discos de heavy metal más perfecto jamás hecho, “The ritual”, e inventó en 1994 con “Low” el thrash-death (“Dog faced gods”) y un disco brutal de death metal en 1997 como es “Demonic” ¡Y sin embargo no entra como metal extremo! Los infravalorados de la Bay Area, es lo que hay.

  4. Lareon Falken

    Ahora me voy a poner un poco nostálgico y contar todo lo que cuenta el artículo pero desde mi humilde opinión. Debo decir que Blind Guardian me introdujo en el metal y por eso les guardo un cariño especial, aunque no les escucho nada posterior a 1998.
    En 1997 yo cursaba COU (para los de la LOGSE, lo que hay después de la educación obligatoria sin salir del instituto) cuando, charlando con un amigo sobre Michael Moorcock salió el nombre Tanelorn. Entonces me dice “oye, tengo un disco donde sale una canción llamada “Quest for Tanelorn”, te lo voy a prestar”. El disco era el “Tokyo Tales”, y su rabioso speed metal se convertiría en mi vara de medir.
    He de decir que hasta ese momento había pasado por la época eurodancer, la popi de todo chaval e incursionado por el blues y el jazz. De todo ello sigue habiendo cosas que me gustan, pero ya mis gustos estaban encaminados hacia el rock y hard rock. Un poco de Led Zeppelin (el “IV”), algo de Scorpions (“Love at first Sting”) y mucho Queen (mi cassette de “A night at the opera” echaba humo y la culpa era de “The prophet song”). Pero hasta que el “Tokyo tales” no cayó en mis manos nunca había cogido un disco de heavy, y la primera vez que lo escuché me sonó todo igual hasta el final de “Time what is time” (y eso son 7 canciones del tirón). Ese viernes por la noche lo puse mientras leía y empecé a escuchar. La batería como una ametralladora, el bajo salvaje, los solos técnicos y furiosos, y una voz que alternaba entre lo melodioso y lo potente pero sin caer en la guturalidad. Empecé a adorar ese disco ese mismo día.
    Luego me hice con el “Somewhere far beyond” y a “Theatre of pain” le pille tirria por lo que no pasaba de “Journey through the dark”… hasta que escuché por primera vez “Ashes to ashes”. Y sólo esa canción bien valía el disco.
    “Tales from the twilight world” comenzaba con dos pelotazos, pero “Welcome to dying” sonaba más cruda en directo y me decepcionó un poco el disco porque sus mejores canciones ya las conocía, así que no encontré una sorpresa. En cuanto al “Batallions of fear” sigo pensando que su sonido es cutre (pero no un disco malo) y el “Follow the Blind” contiene una joyita oculta de pura potencia como es “Hall of the King”.
    Pongámonos serios, “Imaginations from the other side”. Cambia la producción, entran los teclados de forma prominente y la orquestación resulta muy presente por momentos… y deja para abrir boca una lección magistral como la “Imaginations” que da título al disco, dos medios tiempos que hoy son clásicos como “Mordred’s song” y “Bright eyes”, una baladita con bandurria (“A past and future secret”), un cierre que hoy es un himno (“And the story ends”) y trallazos de puro speed metal como “I’m alive”, “The script for my requiem” y “Another holly war”. Y por supuesto “Born in a mourning hall”: Velocidad, furia, y un Hansi desatado mientras chilla contra su asimilación por el sistema.
    En 1998 llega en “Nightfall in Middle-Earth” y mi primera gran decepción. ¿Es un disco malo? Rotundamente no. ¿Es un disco aburrido? Por momentos. ¿Tiene la culpa de que una legión de frikis granosos de repente se volcaran al metal? Sí, y no volvieron a comprar otro disco de metal. Técnicamente es impecable, pero su indisimulado homenaje a Queen le pesa, y hay partes en las que le falta alma. Para mí, sólo dos canciones han resistido el paso del tiempo. Una es “A dark passage” con todo su barroquismo musical, legiones marchando y sus interesantes cambios la convierten en una pieza a disfrutar. La otra es “When sorrow sang”, una canción de lo que hasta ese momento era Blind Guardian, speed metal a tope.
    Admito que la galleta y desilusión que me supuso “A night at the opera” hizo que acabara de cortar casi por completo con la banda, pero lo que lo hizo, en realidad, fue el para mi decepcionante concierto que hicieron en el Metalway de Guernica en 2006. Recuerdo a la gente extasiada con “The bard’s song” (versión my tailor is rich) y yo viendo a Hansi literalmente tocándose los huevos. Y ver que no daba las notas en “Born in a mourning hall” porque no era capaz de subir me resultó decepcionante.
    Y así es que hoy sigo escuchando mi santísima trinidad: “Somewhere”, “Imaginations” y “Tokyio tales”, hasta el punto de que no es la primera vez que duermo a mi hija cantándole esa inmensa canción que es “Banish from sanctuary”. Pero no, yo no les escucho material nuevo porque tema que me guste, sino que no lo escucho porque me gustaban.

  5. Eddie Raimon

    No player for the dying es mil veces mejor trabajo que cualquiera de blind guardian y el power metal de las narices en general….menuda castaña «dragonmasmorrera»

    • untiposimpatico

      ¿Tan malos son Blind Guardian?

      • Qué va. Son musicazos y a juzgar por las letras tan curradas también han leído miles de libros. Pero en directo pinchan, sobre todo Kürsch. Por cierto, no sé cómo se ganan la vida, apenas tocan en directo.

        • Ernst Schloss

          Lo que es no saber.

          Cada vez que los vi en vivo me rompieron la cabeza: Bandas con 25 millones de veces más arreglos, visuales y pirotecnia que BG no hacen lo que 5 minutos de The Bards Song.

          Me encanta Maiden, pero lo que ponen es simplemente ridículo.

    • Mira qué bien, ya conocemos TU OPINIÓN.

  6. Fue una de las primeras bandas de metal que empecé a escuchar cuando iba al instituto y como muchos la asociábamos al rol y la fantasía. Me gustaban sus primeros álbumes, pero me flipó muchísimo el Nightfall in Middle-Earth. He sido un ávido lector de Tolkien, y las referencias sobre el Silmarillion (que es el libro en el que se basa el Nightfall) son para que te explote la cabeza: se nota que son unos yonkis de su obra. Especialmente buenas me parecen: Mirror, mirror, When sorrow sang y Thorn.

    • A mí me parece excesivamente suave, con tanto efecto e intro me aburre, aunque hay buenas canciones: «Into the storm», «Blood tears»,»Noldor» o la nombrada «Thorn».

  7. Sound of white noise es un discazo.Y la época de John Bush es mejor que la de Belladona.

    • John Bush en un cantante muy potente. Le vi hace unos pocos años con Armored Saint en un festival y sigueteniendo un vozarrón impresionante. Metallica le propusieron unirse al grupo un par de veces, ya que Hetfield no se sentía cómodo a la voz y la guitarra. Rechazó el ofrecimiento porque pensaba que los saint iban a triunfar. Pues no.

  8. Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros.

    Uno de los grandes problemas el Heavy eran las terribles producciones de los discos. Recuerdo cosas infames como el «Fly on the wall» de AC/DC. Iron Maiden tuvo algunas producciones realmente bochornosas como «Powerslave». El «Screaming for Vengeance» de Judas Priest sonaba fatal tambien. En España todo lo que producía Mariano Garcia de Discocross, sonaba como el culo, Leize, Porretas etc. Eso si, abrasaba a la audiencia con los discos en donde él pillaba cacho.
    A veces se producia el milagro y discos hechos con 4 duros sonaban a cañon como el insuperable doble directo de Eskorbuto «Impuesto Revolucionario» (Esto es punk, no heavy). Otro disco mítico es doble directo de Barricada, que en estudio tiene también algunas producciones nefastas.
    Aparte aquí se censuraba sin pudor, a cualquier músico que atacase la doctrina liberal que imponía el PSOE y el grupo PRISA desde todos sus medios. Artistas como Robe y Extremoduro, han sido censurados a pesar de llenar pabellones y tener discazos increibles.
    El PSOE ha sido un cáncer para la cultura siempre. A mediados de los 80 cerraron todas las emisoras de radio libres, vendieron el dial a empresarios que se dedicaron a facturar y ahi acabo la creatividad en la radio. Eso si a gente inane y vacia tipo Mecano, Alaska, Azucar Moreno, Hombres G y demas purrela le iba de lujo con los sociatas. A los ridículos de la moda y el diseño estupido tambien. Esto no ha cambiado hoy día. Y se extiende a la literatura en gran medida. El grupo Prisa con su dictadura en las radios y editoriales, ha destruido buena parte de la cultura real de este país, cambiandolo por industria de la cultura. Lo sé me he ido por las ramas respecto al origen del articulo. Digamos que he venido a hablar de mi libro como el otro ;) …

    • Hombre, el sonido de «Powerslave» seguro que un su día fue lo más. Suena un tanto sobreproducido, pero no creo que sea tan mala como dices. «Fly on the wall» sí que suena mal.

  9. La primera vez que escuché a estos bardos creo que fue en «La emisión pirata», una canción de «Imaginations…» . El pirata definía el disco como «una superproducción musical». Pensé que era el mejor grupo del mundo (en mi inocencia, no sabía que una cosa era como suenan tus discos y otra el directo). He ido perdiendo el interés por ellos a lo largo de los años, pero entonces me parecían lo más del heavy alemán, que se merece un artículo por sí solo, esos grupos (Blind guardian, Running wild, Heavens gate…) mantuvieron a flote el Heavy metal europeo en los noventa, época que estuvo bajo el influjo del grunge. Sus discos se espaciaron en el tiempo, cada vez más orquestales, menos speed-metal y me aburrieron. Curiosamente, uno de los más recargados, «A night on the opera» lo escucho de vez en cuando, me parece un gran disco. Los siguientes, ni fu ni fa. En directo Hansi Kursch racanea excesivamente los tonos altos y el grupo suena como muy «eurovisivo», sin garra, pero verlos en sus buenos tiempos hubiera estado bien:
    https://www.youtube.com/watch?v=IUvfxHqlB_8

  10. A ver cuándo toca un artículo sobre Slayer, que parece que lo dejan ya.

  11. Joder, un artículo sobre heavy de los 90 y no se nombra a Savatage, inconcebible.
    Se pone la excusa de la poca calidad del género en la década, pero si bien no fue como en los 80, podríamos hacer una lista de imprescindibles bastante importantes.

  12. Llego tarde, pero en fin: Álvaro, lo que dicen en «The Quest for Tanelorn» no es castellano, es latín: «spiritus Sanctu, vita aeterna». Gran artículo de cualquier modo. Por cierto, para mí su cumbre siempre ha sido el Imaginations. Ni sé la cantidad de veces que lo he escuchado.

  13. Todos sabemos que los 80 fueron ‘la década del heavy’, así, por antonomasia, y eso, como tantas cosas, es bueno y es malo. Es bueno, o era bueno en su día, porque uno escuchaba aquello que le gustaba, además de resto de bodrios que se han puesto siempre en la radio, pero fue malo porque te encontrabas con que no había el más mínimo interés en hacer una mínima criba de calidad, en producir y sacar adelante algo realmente bueno, sino simplemente cualquier cosa que en ese momento tuviera visos de vender. Del mismo que en su día cualquier cosa que sonara a funky o a MOTOWN lo tenía fácil, por mucho que luego más de uno se echara las manos a la cabeza, durante los 80 y primeros 90 cualquier cosa que sonara ‘jevata’ conseguía sello discográfico.
    Claro, para la banda que lo consigue es como si se te apareciera la Virgen, cojonudo por ellos, pero para el aficionado igual la cosa cambia. Se empezó a dar una especie de saturación, con bandas nuevas a casco porro, y como es literalmente imposible que todas esas bandas fueran buenas (la famosa Ley de Pareto, el 10-20% de quienes producen algo, en cualquier ámbito, acumulan más del 80% de lo que ahí se produce: el 80% de los grandes cuadros del arte mundial lo pintó igual el 15% de todos los pintores que ha habido, el 80% de las grandes novelas, el 80% de la música clásica, de las grandes marcas de atletismo, de los grandes éxitos deportivos, de la masa de las galaxias… da igual, no falla: no es una opinión, es un hecho), pues con lo que nos encontramos fue con mediocridades y auténticas basuras por toneladas pero que se empeñaban en meterte por donde sea como el no va más, como que después de NoSéQuién como que ya no volvería a haber nada que mereciera la pena: es como los que te anuncian el apocalipsis, que al final resulta que casi hay más fines del mundo que años tiene la Tierra y aun así resulta que el mundo no se acaba… hay que ver.
    Y entonces es cuando cuesta que de verdad salga algo nuevo. Y si sale algo nuevo, hay como que exagerar la nota y entonces te encuentras con las memeces de que, no sé, Dio está muerto y enterrado, Judas está más pasado de moda que la carraca, etc, etc… y todos presumen de que más duros que ellos no hay nadie, de que más rápidos que ellos ni el Concorde, de que nadie da más tralla… Coño, idéntico a la matraca con la que Manowar lleva dando la brasa desde el minuto 1… Si es que para originales, los heavies, que somos más chulos que un 8.
    Y ahí entran Blind Guardian. ¿Me sonaban bien en su día? Sí… sólo que para eso ya estaban Helloween. Y para tocar a todo meter ya estaban Metallica o los Judas del Painkiller. Y para el rollo épico, pues me quedo con el Dio de ‘Stargazer’ y eso que es del año 1976. Es decir, no los critico, me parece perfecto que uno se quiera abrir camino en medio de toda esa maraña y para eso entiendo que hay que exagerar la nota, ponerte chulito y mirar al resto por encima del hombro… aunque sólo sea para, al cabo de los años, caer de rodillas delante de Dio, reconocer que el nuevo Toni Iommi no está ni en proyecto, o que te dejarías amputar un brazo sin anestesia y cauterizártelo con un soplete por grabar algo tan ‘sobreproducido’ como el Powerslave… (sobreproducido, dicen… me cago en todo… anda que hay que ser adoquín… en fin, para gustos, colores).
    Es muy cierto que la producción de demasiados álbumes de los 80 era un asco: además del ya citado Fly on the Wall, o el Screaming for Vengeance o, en general, todo Judas antes del Painkiller (para gusto de un servidor, claro está), podríamos añadir todo Motorhead antes del Bastards (no lo digo yo, lo decía el propio Lemmy). Pero es que ahí también metería a los propios Blind Guardian, Rage y resto de bandas de power metal alemán. Lo siento, ya me saturaban en su día y hoy, cuando los vuelvo a escuchar, me dejan frío. Todo eso que en su día se vendía como ‘rompedor’, ‘nuevo’ o lo que sea, al cabo de una década escasa ya decías, ‘ufff, como que va a ser que no’.
    Es verdad que los 90 fueron época de transición, de quitarse de encima modelos ya muy caducos, morralla del momento y de empezar a producir de otra forma, más limpia, más directa, pero sin quitarle un ápice de dureza.
    Rage, Blind Guardian o, no sé, Angra, Symphony X, por citar sólo unos pocos casos que toquen otros palos algo distintos, empiezan a sonar maduros y con capacidad de trascender la moda del momento a partir de comienzos de los 2000.
    En todo caso, el peligro, si se puede decir así, es que ahora estamos, me parece, de nuevo en un momento de, digamos, ‘inflación’: te metes en páginas como takemetal para irte enterando de novedades y es una locura, faltan vidas para escuchar todo eso y, del mismo modo que ocurrió a finales de los 80, ¿de verdad alguien se cree que toda esa avalancha de bandas nuevas, de géneros, subgéneros y subsubgéneros pasará el corte de la calidad dentro de no ya 10 años sino simplemente 5? Ni de coña. De hecho, con lo que te encuentras es que muchas de esas ‘criaturas’ ya nacieron muertas: joder, otro imitador de Dio no, por los clavos de Cristo… otra vez el enésimo berreador gutural… la matraca del tiruriru a la guitarra o el milmillonésimo metralleta de doble bombo… Tendrá que haber una limpia, como siempre, y que se vaya decantando lo que de verdad a uno le apetezca volver a escuchar dentro de no sé cuántos años con gusto, o con cariño, y no en plan ‘joder, y que nadie me diera un par de cogotazos por flipar con esto’.
    Volveré a escuchar a Blind Guardian, que los tengo algo abandonados, y a lo mejor me reengancho. ¡Gracias por el artículo!

  14. La portada del Somewhere far beyond es un pasaje del Silmarillion de Tolkien. Es el primer encuentro entre elfos y hombres.

  15. Tiene gracia que dejases de escucharles justo antes de que sacasen la que todo el mundo considera su obra maestra, Nightfall in Middle-Earth. Yo, personalmente considero que su mejor disco es el siguiente, A night at the opera, que es una locura desde el punto de vista musical con temas como Punishment Divine, The Soulforged, The age of false innocence o el que es sin duda su mejor tema: And then there was silence. Deberías escuchar sus discos posteriores sin prejuicios, porque es cierto que el sonido es diferente: menos cañero y mucho más progresivo y barroco.

    Por otro lado, veo a gente que critica sus directos. Es cierto que Blind Guardian tuvo una mala época en la que se juntaron varias cosas, como la marcha de su batería y la necesidad de un tiempo de acople con el nuevo (que por otro lado es una bestia). Pero lo más grave fue la enfermedad del oído de Hansi que casi le dejó sordo y que hizo que prácticamente tuviera que aprender a cantar de nuevo. Hoy en día, Blind Guardian dan conciertos en los que los temas suenan mejor que en el disco y en los que Hansi está a otro nivel. La última vez que le he visto ha sido hace dos semanas con Demons&Wizards y su voz está a otro nivel. Y el que crea que no, que busque The Fiddler on the Green en directo en Hellfest.

  16. Los conocí sobre el año 89 en una radio local de amigos en Villaverde. Erán una banda totalmente desconocida para todos, hasta que como bién habeís relatado el grupo se disparó en popularidad. Pero eso fué ya a mediados de los 90. A mí personalmente me gusta la época del Speed Metal, ya apartir de «Imaginations..» dejarón de interesarme.

  17. Bueno, una aparición mariana en pleno auge de la aberración del grunge ése también te la puede proporcionar una ingesta de marihuana y otras sustancias. Sin desmerecer una banda como Blind Guardian que personalmente no me entusiasma, no es como para empezar a ver el Valhalla y demás. Lo último medianamente tolerable en el metal a principios de los 90 fue como bien se dice en el artículo Painkiller de Judas Priest, Fear of the Dark de Iron Maiden y el homónimo de Metallica. El heavy metal tuvo su máximo esplendor a mitades y últimos de los ochenta y hasta ahí se hizo historia. Los alemanes son buenos fabricantes de coches y maquinaria industrial y doméstica pero no sucede así con la música. Blind Guardian tendrá a lo sumo un par de lp’s para prestar un poco el oído a un total de como muchísimo media docena de canciones y Helloween de Kai Hansen tiene un sólo lp llamado Walls or Jericho. Ya está; no es para experimentar orgasmos auditivos venerando a grupos cantando en inglés con acento Schwarzeneggeriano….

  18. No me puedo creer que este artículo haya estado escondido para mí durante tanto tiempo :-)
    La primera vez que escuché sobre Blind Guardian fue en «Basa Rock», un programa de rock y metal que el gran Rafa Basa conducía en Canal 7. Podría ser perfectamente 1996. Y te fijas en las camisetas, como dice el autor, y un par de amigos te dejan la santísima trinidad (Somewhere…, Imaginations… y Tales from the Twilight World). «Somewhere…» fue lo primero que cayó en mis manos, y me dio una hostia brutal. Yo era un mocoso de 15 años con inclinaciones heavies pero muy limitado: Helloween, Maiden, Manowar, clásicos españoles como Obús y Barón, U.D.O., Scorpions, Poison y poco más. Cuando «Time what is time» sonó por primera vez en mi walkman flipé como nunca lo había hecho. Virtuosismo, velocidad, Hansi… joder, qué sensación. Añado: ‘Ashes to ashes’ me parece la peor canción del disco, pero de largo. Quizá soy un moñas cegado por el efectismo de las melodías y coros incapaz de advertir la calidad en otros pagos. «The last candle», por otro lado, me flipa. Si he de elegir una de toda la discografía quizá sería «Welcome to dying» por tener el mejor solo de la historia no del heavy metal, si no de la música.

    Ni sé las veces que escuché «Nightfall in Middle-Earth». Lo exploté tanto que quizá no he vuelto a escucharlo desde hace veinte años, lo que no quita para que recuerde las letras de principio a fin. Me flipaba el solo de «Time stands still (at the Iron Hill)», por eso Fingolfin era mi personaje favorito del Silmarillion. «Into the storm» es una intro cojonuda para un disco y para empezar un concierto. «Thorn» es de una sensibilidad brutal. Casi muero ahogado en su presentación en Madrid (La Riviera, miércoles 28/10/1998 + Iced Earth), estoy seguro de que se vendieron más entradas que aforo admitía el recinto.

    Lo que vino después no me interesa lo más mínimo. Cuanto más arriba vuelas más fuerte es la hostia. Volví a verles en Macumba cuando trajeron «A night at the opera», y en 2022 en el Rockfest de Santa Coloma, pero ya nada será igual que aquella cassette TDK de 90′ sonando en mi walkman.

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