Cine y TV

Elogio de la Femme Fatale

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Barbara Stanwyck, 1933. Fotografía: Cordon.

Adolf Cragg: ¿Qué va a ser de ti? Eso es decisión tuya. Si te quedas en esta ciudad, estás perdida.

Lily Powers: ¿Adónde voy, a París? Tengo cuatro dólares.

Adolf Cragg: Eso es lo que me enfada de ti. Eres una cobarde. ¡Lo digo en serio! Dejas que la vida te venza. No te resistes.

Lily Powers: ¿Y qué oportunidades tiene una mujer?

Adolf Cragg: Más oportunidades que un hombre. Una mujer joven y bella, como tú, puede conseguir lo que desee en este mundo. ¡Porque tienes poder sobre los hombres! Pero debes usar a los hombres, no permitir que ellos te usen a ti. ¡Debes ser la dueña, no la esclava! Mira, aquí, lo que Nietzsche dice: «La vida, no importa como la idealicemos, es ni más ni menos que explotación». ¡Eso lo que te estoy diciendo! ¡Explótala! Ve a la gran ciudad y encontrarás oportunidades. ¡Sé fuerte! ¡Sé desafiante! ¡Usa a los hombres para conseguir lo que quieres!

Este llamativo diálogo pertenece a una película titulada Baby Face (en España se la llamó Carita de ángel) y estrenada en 1933, justo un año antes de que el cine estadounidense aplicase el famoso código Hays de censura. En 1934, la escena fue cortada retroactivamente de todas las copias existentes y se perdió. Durante casi siete décadas, los críticos y los historiadores del cine escribieron sobre Baby Face sin recordar que esta escena existía. En 2004, para sorpresa de todos ellos, la escena reapareció en un archivo; el hecho no solo cambió el sentido de muchas interpretaciones sobre la película, sino que hizo obsoletos ciertos análisis sobre la evolución de la femme fatale en el cine.

Lo más significativo de ese diálogo, lo que le da a la secuencia un carácter definitorio, es que es un hombre quien anima a una mujer para que se convierta en una «mujer fatal». Muchos análisis actuales en torno al arquetipo de la femme fatale en el posterior cine negro son realizados desde una perspectiva actual, interpretando el contexto según ideas actuales, y tratan a la femme fatale fenómeno cinematográfico discontinuo, como algo que hubiese aparecido de repente en el cine de posguerra como la mera expresión de miedos masculinos de la época. Esos análisis, con mucha frecuencia, pasan por alto la citada secuencia de Baby Face, no solo porque reapareció hace menos de veinte años, sino porque consideran inconcebible que pudiese existir semejante diálogo en una película tan antigua. Y el diálogo no solamente existió, sino que era bastante representativo de la mentalidad de aquella época; es fácil no reparar en esto porque en otras películas de los años treinta no se acostumbraba expresar esa mentalidad de manera tan directa y menos con el apoyo de Nietzsche. Por entonces era habitual una figura conocida como gold digger («cazadora de fortunas») que, pese a lo que podamos pensar hoy, no era vista con excesiva severidad. De hecho, a veces se la retrataba con abierta simpatía. La protagonista de Baby Face, la chica que es aleccionada por un hombre para escapar de la pobreza usando a otros hombres, se llama Lily Powers. Fue uno de los primeros grandes papeles de la gran Barbara Stanwyck quien, como todos sabemos, se convirtió en una de las femmes fatales por excelencia en el cine negro de los años cuarenta. Pero Lily Powers era distinta a algunos de los papeles posteriores de Stanwyck; era menos sofisticada, más cercana a la realidad, y hasta mostraba ciertas facetas infantiles en su personalidad.

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7 comentarios

  1. Siempre es un placer leer sus textos…

  2. Muy interesante y de lectura agradable.

  3. Ver pág 387 de «Recuerdos del futuro» de Siri Hustvedt…
    La peli se ha convertido en un icono del feminismo. Buen articulo

  4. Buenísimo

  5. Sería interesante contraponer o comparar el arquetipo de mujer fatal del cine negro con el de mujer liberada (o en proceso) de la screwball comedy (la Katharine Hepburn de La fiera de mi niña o Historias de Filadelfia).

  6. Pablo Conejo

    Enhorabuena. Extraordinario artículo.
    Parece ser que la Femme Fatale está ahora en el punto de mira de ese mal llamado «feminismo», del revisionismo y censura progres..sin comentarios.

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