Ocio y Vicio Destinos

La mar de mares

La mar de mares
Unos remeros sobre las aguas llenas de mucílago del mar de Mármara, 2021. Fotografía: Yasin Akgul / Getty.

Nos agrada contemplar con gula y no poca ansiedad los mapas impresos en papel, como si desplegáramos ante nosotros el preciado pliego de la Geografía de Ptolomeo o los mapas aún más antiguos de Eratóstenes o de Pomponio Mela. Pese a que aceptamos a Google Maps como animal de compañía, la verdad es que nunca dejaremos de pertenecer a los usos y costumbres del Antiguo Régimen.

Siempre nos ha gustado recorrer con el índice las fronteras físicas de la geografía, esas líneas pespunteadas que delimitan países, territorios, banderas, culturas nativas o bien tierras y enclaves de mestizaje. Con la edad ha ido creciendo el interés fanático por conocer al detalle los lugares a los que viajamos con el inocente candor de creernos custodios de un reclamo. Sobre tierra firme, los mapas a escala delimitan el citado pespunte entre continentes y naciones, pero también señalan, gracias a la lírica fórmula del H₂O, los azules intensos o los celestes que demarcan los países del agua a través de océanos, mares, golfos y estrechos.

A este placer íntimo se le une también cierto regusto por la eufonía que desprenden los nombres de ciertos mares. Nos gustó escuchar en su día que existe el mar de Aral, un lago endorreico, sin salida fluvial, pero que baña parte de Kazajistán y de Uzbekistán en Asia Central. De inmediato fuimos a buscarlo al este del mar Caspio, otro mar endorreico, pero en su caso bañado sobre todo por la cultura irania y perfumado en parte por los pozos petrolíferos de Bakú. Contemplando el Bósforo tropecientas veces, igual que haríamos en los Dardanelos, nos gustaba pensar que alguno de los mercantes y contenedores que cruzaban el gran canal de Estambul podrían haber partido tal vez del mar de Azov, más allá de la porfiada península de Crimea.

Las aguas del mar de Azov se mezclan a través del estrecho de Kerch con las del mar Negro. Antaño este espacio marino era conocido como el «Pontos Axeinos» (mar inhóspito), el de los argonautas, llamado luego «Pontos Euxinos» (mar hospitalario), después de que los colonos griegos poblaran el litoral cercano a los montes Pontos, alrededor de Trebisonda, el viejo Imperio bizantino del norte que, muchos siglos después, en 1461, sería la última morada de la dinastía de los Comnenos. El mar Negro se deja engullir a su vez por la cánula del Bósforo, atravesada por feroces corrientes, iguales o peores que las corrientes del estrecho de Mesina en Sicilia o las del canal griego de Euripo, cerca de Maratón y no muy lejos de las Termópilas. El Bósforo abreva a su vez en otro de nuestros mares favoritos: el mar de Mármara.

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Un comentario

  1. Jordi Casas

    El Alfonso que menciona en relación a Cerdeña, desde luego no era de Borbón, sino Alfonso IV de Aragón. Tampoco llegó en 1323, sino en 1327. En primer rey de Cerdeña de la Corona de Aragón fue Jaume II (el Just) en 1323. Un poco de rigor histórico, por favor.

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