Libros

Un nuevo caso «Enric Marco»: El barracón de las mujeres de Fermina Cañaveras

Female prisoners in Ravensbruck
Prisioneras de Ravensbrück. Cuando se agotaron los uniformes, la ropa se pintaba con una cruz blanca para marcar la condición de prisionera y evitar la fuga.

La novela El barracón de las mujeres de Fermina Cañaveras, publicada por la editorial Espasa en enero de 2024, es el segundo avatar de una obra titulada Putas de campo, editada en 2021 por la editorial Molinos y Gigantes. La nueva edición (por cierto un tanto chapucera, ya que mantiene, en la página 502, los agradecimientos de F.C. a los editores primigenios y no aparece por ningún lugar la editorial Espasa) ha merecido, por así decirlo, más de una veintena de reportajes en la prensa española -incluyendo entrevistas en El País y El Mundo, así como notas en algún telediario-, en los que la autora ha repetido reiterada o incansablemente que su novela está basada en una protagonista real, Isadora Ramírez García («pasé cuatro años investigando y documentándome sobre Isadora y su familia» llega a afirmar en una entrevista), una española que acabó en el campo de concentración de Ravensbrück y fue obligada a ejercer la prostitución para satisfacer a soldados y oficiales nazis, todos ellos con una obstinada y pormenorizada querencia por la aberración y la zoofilia.

A pesar de la presunta condición de historiadora e investigadora de la autora -sin ninguna investigación destacable (incluso puede que sin ninguna investigación no destacable) en las webs donde se apilan bibliografías académicas- prefirió enjaular su texto en el género de la novela para cubrir el testimonio -supuestamente verídico- de la mujer real con el relato de la investigación gracias a la cual ese testimonio alcanzó a ver la luz. Según dice, en algún momento, son tres las guerras que perdieron mujeres como la Isadora de su novela: la guerra civil, la mundial y la del olvido (se supone que tiene un lapsus -cosa que le pasa a menudo- y quiere decir que perdieron la guerra de la memoria, pues pierden la guerra del olvido aquellos que son recordados, no quienes caen en él).

La novela, además de haber sufrido presentaciones en numerosos lugares de la geografía patria, cuenta también con blurbs de personajes mediáticos como Alejandro Palomas y Baltasar Garzón. Los dos coinciden en elogiar lo que de concienciador y verídico tiene la obra de Cañaveras al sacar a la luz la terrible historia de unas mujeres que fueron utilizadas por los nazis del modo más ignominioso y terrible: en honor tanto de Palomas como de Garzón, pensaremos que seguramente, animados por la planetaria editorial Espasa, se limitaron a poner sus nombres y apellidos en rimbombantes frases publicitarias sin necesidad de asomarse a la novela, como seguramente tampoco se asomaron a la novela ninguno de los muchos periodistas que entrevistaron a la autora, y ni siquiera, se tomaron la molestia de googlear Ravensbrück, burdeles, «españolas en Ravensbrück»  «prostitución nazi» o cosas parecidas, ya que, de haberlo hecho, cada una de sus búsquedas les hubieran conducido a la sospecha, incluso a la certeza, de que todo era pura fantasía, por no decir puro engaño y que no había allí nada da histórico, nada de real.

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16 comentarios

  1. Tremendo. Hace siglos que no compro novelas, y dudo que la que aquí se disecciona me hubiese llegado a interesar, pero gracias. Tiene ovarios la cosa

  2. Martín Sacristán

    Gran artículo, y una pena comprobar que la prensa cultural española es tan luctuosa en su sección cultural como en el resto de secciones. Gracias a los autores.

  3. Gracias, simplemente gracias por el cacho artículo de investigación.
    Soy historiadora y llevo casi 4 años invenstigando la historia de las esapañolas deportadas y desde el principio, la novela me dio mala espina.
    En twitter os he respondido con unos apuntes sobre como saber si isadora existió o no.

  4. No era prostitución, ni «trabajo sexual forzado». Violación es la palabra que lo define.

  5. Antonio Yelo

    Enhorabuena. Gran trabajo. Necesario.

  6. MacNaughton

    Que tremendo, pero no ya muy sorprendente… Y que algún productor o director zafio o alguna cadena de tele se haga con los derechos, casi seguro, lo vamos a ver…

    No figura en el debate Lanzmann – Didi-Huberman sobre la representabilidad o no de los Campos en la pantalla la pura invención de los hechos, no se les habrá ocurrido algo tan infame, pero va implícito en el debate yo diría…

    Es inherente en la postura de Lanzmann: no se puede o no se debe representar aquello, porque una vez empezado, el primero lo hará con sensibilidad y rigor, el siguiente con algo menos, y al final viene alguien y se lo inventa todo de principio a fin como esta señora ha hecho según los autores, aunque en su caso con un libro…

    La versión de cine de los Campos se va ocultando cada vez más la terrible realidad de los hechos históricos… en 100 años, nadie se acordará de le verdad, sino la imagen de la medianoche de la humanidad será una versión endulzada de Hollywood… Tal nivel de horror no es representable, solo puede ser una traición a las victimas, porque una puesta en escena no es la realidad…

    Es decir, Lanzmann tenía toda la razón a mi juicio… tratar los campos como una historia más es un error de bulto y se han rodado tantas cosas infames ya, que con una serie más nadie ni se dará cuenta…

  7. Pingback: Un nuevo caso «Enric Marco»: El barracón de las mujeres de Fermina Cañaveras - Multiplode6.com

  8. Artículo impecable.
    Sobre el tatuaje, un comentario que dudo que sea novedoso. Feld es campo, pero carece de sentido en en el contexto de un KZ, ya que “puta del campo” sería “Lagerhure”. Feldhure tendría sentido como “puta de campaña”, es decir, la que sirve a las tropas desplegadas en una misión. No pongo en duda la originalidad de la foto, pero Feld no es un término que un nativo asociase a campo (de concentración).

  9. MacNaughton

    Pero ademas, quien puede decir mas sobre los Campos que el propio Lanzmann en «Shoah»?

    Quien puede escribir mejor sobre aquello que los que salieron de aquel infierno como Primo Levi o Jorge Semprun?

    Y nadie en ningun arte va a acercarse nunca al poeta Paul Celan… «la muerte es un maestro de Deutschland»…. la «leche negra» de la mañana que wir trinken, wir trinken…

    Que nos van a añadir a ese archivo Jonathan Glazer, o Spielberg o Robreto Begnini? Nada es la respuesta. No tienen nada que añadir. Quieren ganar dinero / hacer algo.. posicionarse…

    En cuanto a las revistas culturales del fin de semana, no se porque los compro todavia… son infumables a estas alturas… todo falso, todo mentira, este enchufando a aquello sin parar…

    Hay que renunciar la cultura y construir una casa con las manos. Eso decia Wittgenstein y tiene razon. Una casa con las manos es un proyecto noble aun…

  10. Vergonzoso lo de la amiga Fermina, lo de los periodistas de la cultura, y lo que una búsqueda en Google sobre la autora nos muestra. Hay narcisismos sonrojantes.

  11. Enhorabuena por este espléndido trabajo de desmantelamiento de la falsedad.

  12. Miguel Iturria Savon

    Excelente desmontaje de un montaje novelesco falso y tendencioso. Reescribir sucesos, dorar la píldora ideológica al gusto de los mercaderes de falacias, con la prensa como telonero y editoriales que compran productos inocuos. Gracias.
    Saludos, Miguel Iturria Savon.

  13. Pablo Rocca

    Excelente artículo que desenmascara una lamentable puesta en escena bajo pretexto de ficción.

  14. buenos días. Soy un lector goloso de todo lo que se publique sobre el holocausto nazi. No he leído este libro, pero tengo intención de hacerlo, mas que nada porque todo mal libro termina teniendo algo bueno. A mi me da la sensación de que esta autora ha hecho lo que yo llevo tiempo queriendo hacer…leer sobre el tema, no investigar, y escribir un libro sobre el holocausto pero de su cosecha, de ahí que mezcle información de cosas que ocurrían en todos los campos y los haya personificado en uno solo. Creo que el error está en la catalogación de la novela, pues debería de haber sido una «novela de ficción», y no histórica, y mucho menos realista (aunque lo que cuente ocurriese en otros campos). El dinero es muy malo, y con tal de vender, uno dedica los libros a la «puta madre». Saludos.

  15. Pingback: Carta abierta a Fermina Cañaveras - Jot Down Cultural Magazine

  16. Está claro que todo lo descrito no pertenece solo a ese campo de concentración ,pero no creo que sea necesario poner la novela a bajar de un burro ,una cosa es novela histórica y otra basada en hechos reales .
    Lo peor, es que como no son dos hombres los que escriben el artículo ……

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