
—Chavo: Ron Damón, ¿su abuelita es muy resbalosa?
—Don Ramón (preparando el coscorrón): ¡Toma!
—Pipipipipi…
—Y no te doy otra nomás… porque a mi abuelita le decían mantequilla.
El eterno desempleado. El tío cariñoso. El permanente deudor de la renta que vive huyéndole al casero. El receptor de los sopapos de una vecina pesada. El renegón pletórico de muecas ante las humoradas infantiles. Gorrita y pantalón de jean, camiseta sin estampado, unas zapatillas que parecen primas lejanas de las All Star, bigote sinvergüenza y gesto de gato adusto que contrasta con modales campechanos y sonrisa fácil como rasgos generales. Es el esmirriado, pero carismático viudo que vive en la habitación número 72 de la vecindad del Chavo, ubicada en cualquier lugar de México o el mundo, que pronto sintió propios todos sus mexicanismos. Fue escenario principal y paraíso televisivo para millones de televidentes, hispanoamericanos o no, que se vieron reflejados en sus situaciones durante más de treinta años, gracias a las repeticiones que, además, permitieron que miembros de varias generaciones se sumaran entre los admiradores de su humor de trancazos, cachetadas y apodos, pero en el fondo inocentón y aleccionador. El Chavo del 8 es la serie esencial de humor para Latinoamérica. Sin embargo, a pesar de su nombre y de haber sido personificado el protagonista por Roberto Gómez Bolaños, su creador, podría decirse sin temor a pasar vergüenza que el personaje principal realmente era don Ramón, encarnado por Ramón Valdés, quien el 2 setiembre hubiera cumplido cien años.
Don Ramón desempeñó multitud de oficios: vendedor de aguas frescas, carpintero, peluquero, globero, lechero, mecánico, vendedor de confetis, yesero, zapatero, desplumador de pollos, maestro de obras, peón, ropavejero, cantante, guitarrista, fotógrafo, pintor, jardinero, vendedor de churros, ebanista y hasta representante artístico de jugadores de yo-yo, pero ninguno le fue tan difícil como hacer de Ramón Valdés fuera de los sets de televisión, «esa vecindad del Chavo que no valdrá ni unos centavos, pero que era linda de verdad».
Y linda de verdad, de veritas de veritas, como algunas que Ramón Valdés había visto en sus peripecias entre México y Ciudad Juárez como uno de diez hermanos de una familia trabajadora, sí, pero con chispa. Bautizado cariñosamente desde niño como Monchito, fue conocido por los siempre carismáticos personajes de la vecindad del Chavo como lombriz de aguapuerca, cara de mono con reumatismo, tripa escurrida o patas de chichicuilote. Don Ramón se ha ganado un lugar en el parnaso de los iconos pop de Latinoamérica, si es que acaso ese parnaso existe. En varios países de la región comparte con el Che Guevara los primeros puestos en la venta de polos y suvenires en los mercados underground, crudo síntoma de que, en estos tiempos, ser guerrillero o cómico significa para algunos algo parecido.
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Magnífico artículo, a la altura de esta maravillosa serie de humor y sus personajes.
Gracias por el artículo … que recuerdos… pero sobre todo … que sentimientos … la niñez que nunca nos deja del todo … gracias por el sentimiento ¡¡¡¡
magnifico reportaje, muy denostado actualmente el chavo por las nuevas generaciones, pero, los niños de los 70 y 80 lo recordamos con mucho cariño, sobre todo a Monchito
Gran artículo, tanto como el Necaxa!
Don Ramón TAMBIÉN fue boxeador y era un fan del ex boxeador cubano nacionalizado mexicano
José » Mantequilla » Nápoles .
DON RAMÓN ERA FAN DE MANTEQUILLA NÁPOLES EX CAMPEÓN DEL MUNDO DE PESO WELTER.
https://www.youtube.com/watch?v=VlpZ5-bw_GI
https://www.youtube.com/watch?v=sogyeI-uIK4
Don Ramón era fan de Mantequilla Náploes que tenia de preparador a Angelo Dundee que tambien fue preparador de Muhammad Alí y Sugar Ray Leonard .