
Del lanzamiento de su primer a su segundo álbum solo pasan quince días; el tercero tarda algo más, casi un mes, sale el martes 15 de julio de 2025. Cuatro músicos con diarrea creativa o unos tipos que se pasaron con el retoque de photoshop y lucen en sus fotos un tanto irreales. No da tiempo a pensarlo mucho, el éxito va tan deprisa y es tan fulgurante que alcanzan el millón de seguidores en apenas un mes, y una quincena después ya están en la revista Rolling Stone. Aupados al interés periodístico porque su primer álbum Floating on Echoes alcanza el número 1 en Spotify en Gran Bretaña, Noruega y Suecia entre el 29 de junio y el 1 de julio.
¿Con qué música? Nada demasiado rompedor ni nuevo, predomina el rock alternativo con un toque de psicodelia sesentera, y unas letras que muy bien podrían ser indies, algo muy para gustar a todo el mundo. De hecho cuando se busca a quien compararlos surgen nombres como Radiohead, Pink Floyd en su última etapa, la banda The War on Drugs, los australianos Tame Impala, o los Fleet Foxes, que tocan folk indie. Un pastiche de mucho cuidado, que a lo mejor no se convierte en tu lista favorita de Spotify ni en lo más escuchado, pero que agrada al algoritmo, y sobre todo al público, dado el gran éxito que alcanza.
La banda la componen el cantante y Gabe Farrow, que toca un mellotron (sintetizador) como el que Paul McCartney tocó con Los Beatles en «Strawberry Fields Forever». El guitarrista Lennie West, del que Rolling Stone no da mucha más información, al parecer porque es un tipo raro sin redes sociales. Raro que Milo Rains tampoco, otro tímido digital, y que se le calificara como mago del sintetizador. ¿No era Farrow, el del mellotron, el que lo usaba, o es que saturan sus canciones con sintetizadores? Pero lo que ya era definitivamente loquísimo es que el último componente, con nombre latino, tampoco tuviera presencia digital. El percusionista de espíritu libre Orion Rio del Mar. ¿En serio, río del mar? Alguien está usando, mal, un traductor de inglés a español.
Las sospechas comenzaron a difundirse tan rápido como su fama, más por la chapuza realizada por quien estuviera llevando la comunicación, ya que parecía mezclar perfiles de los componentes, atribuyéndoles las mismas cualidades y labor dentro del grupo, de ahí la riada de sintetizadores. Enseguida por las fotos, demasiado retocadas, demasiado perfectas, y pronto por las afirmaciones promocionales sobre la banda, que parecía estar haciendo un mono aporreando el teclado en comunicación con chatGPT. Un percusionista libre y etéreo. Un espíritu libre que aporta la atmósfera a la banda, y marca su estética minimalista. Un teclista onírico-psicodélico. Un guitarrista que conjura sueños lúcidos. Tal vez todo esto tenga más sentido en su original en inglés, pero solo a duras penas.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







¿Kim África?… ¿Estamos seguros de que esto no está escrito por una IA…
Lol
Gracias por avisar. Ya está corregido.
Ja, ja, nunca me habían llamado IA, y mira que llevo tiempo publicando aquí todo tipo de cosas. Este es un fallo muy humano, te lo aseguro, son las típicas erratas que las inteligencias artificiales no pueden cometer, por motivo de dónde toman sus datos. Gracias por leer.