Cine y TV

‘Física o Química’: ¿nadie llamará a los servicios sociales?

Física o Química. Imagen: A3.
Física o Química. Imagen: A3.

Sobredosis, comas etílicos, violaciones, sexo con menores, revenge porn, embarazos no deseados, prostitución… Esta no es la agenda de Charlie Sheen para un lunes cualquiera, sino algunas de las situaciones a las que se enfrentaban un grupo de alumnos de la ESO del instituto Zurbarán. Dicho instituto era el espacio en el que transcurría la acción de Física o Química (Antena 3). No representaba un colegio marginal especialmente problemático: eran situaciones habituales a las que debían enfrentarse estos chicos y chicas como algo que forma parte de la vida normal de un adolescente tipo.

A ver, es cierto que en la adolescencia las hormonas sexuales están alborotadas, pero nadie sería tildado de carca por decir que lo de estos chicos era algo excepcional. Si Érase una vez el cuerpo humano hubiera pasado en el interior de alguno de ellos, los muñecos hubieran tenido que echar muchísimas horas extras. Solo es necesario exponer un dato para hacerse una idea de la ultrasexualización de la serie: Física o Química fue retirada de la televisión italiana. Es decir, la serie se vendió a varios países y consiguió, con sus contenidos, escandalizar a un país que tuvo de primer ministro a Silvio Berlusconi. Conseguir que don Bunga Bunga sacara las manos del culo de una menor y se las llevara a la cabeza es alcanzar otro nivel.

Pero lo más sorprendente no era que el grupo de adolescentes formado por Gorka, Cabano, Ruth, Yoli y Paula tuviera una vida sexual tan intensa, errática y ajetreada. La edad de iniciación sexual es cada vez más temprana. Yo en la guardería he visto a niñas maquillándose para quitarse años y aparentar ser un cigoto. No, lo que llamaba la atención de las tramas de Física o Química era la cantidad de sucesos terribles que afectaban a una misma pandilla: accidentes de tráfico, muertes, anorexia, grupos neonazis, incesto…

El origen de tal concentración de desgracias solo puede tener dos explicaciones. La primera, que lo que parecía otra serie boba sobre adolescentes era en realidad una crítica a los recortes y a la masificación de las aulas. Entonces sería una simple cuestión matemática: a más alumnos, más probabilidad de encontrarse con casos conflictivos. Segunda hipótesis: el instituto Zurbarán estaba construido sobre un antiguo cementerio indio.

A mí me gusta creer en esta opción. Pagaría por ver una serie de indios adolescentes. «¡Uuuh! ¿Te has enterado? Toro Sentado se ha enrollado con Nube de Azúcar en el tipi. Y Pocahontas, que estuvo liada con Toro, se ha cabreado cacho y le ha dicho a Nube que las plumas de la cabeza le hacen el culo gordo». Una serie de indios sería la manera de aportar algo nuevo al género de instituto, que en resumidas cuentas es: grupo de adolescentes aprende la importancia y las consecuencias de tomar decisiones mientras comparte escenario con un profesorado adulto tan inmaduro como sus alumnos.

Si en Estados Unidos dieron nueva vida al género con Glee, mezclando las tramas de instituto con el musical, Física o Química no dejaba de ser Compañeros pero con las chicas vistiendo ropa más ceñida. Bueno, miento. Una cosa hay que reconocerle: por fin los actores adolescentes tenían la edad del personaje que interpretaban. Aún nos atormentan las imágenes de supuestos adolescentes de Al salir de clase, esos señores fingiendo estar agobiados por no saber calcular valencias cuando lo que debería preocuparles era cómo pagar la hipoteca.

Hay que cambiar las series de institutos. Yo tengo muchos recuerdos de adolescencia, pero ninguno trepidante. Fue una época difícil, sí, pero no porque mi mejor amiga se hiciera nazi, pillara ébola y huyera a Siria para luchar con el Estado Islámico. Mi adolescencia fue plácidamente gris: fueron granos, bigotes, sudor y peste a pies. Y creo que la mayoría tuvimos una adolescencia así.

Yo quiero esta serie. Una serie sobre la adolescencia real. Sobre la vergüenza de que tu madre comente en tu Facebook. Una serie observacional, que priorice los hechos mundanos por encima de la narrativa del conflicto. Ya he llamado a Albert Serra, pero no me coge el teléfono. Esperaré. Perseguiré mi sueño aunque sepa que mi serie no tendrá el éxito que tuvo la hiperdramatizada Física o Química, que incluso ganó un Premio Ondas.

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3 Comentarios

  1. Esa serie que busca es The Inbetweeners

  2. Víctor Manuel

    Una vez leí que en las películas y series la adolescencia siempre es trepidante, pero que lo que hiciste fue pasar frio en el parque comiendo pipas.
    Hubo una serie de TVE emitida en el verano del 98 (que creo que pasó completamente desapercibida en su día), de la que tenía el recuerdo que trataba la adolescencia (yo lo era por aquel entonces) de una forma bastante realista. Revisándola en rtve play no hace mucho, confirmé esa impresión.
    Se llamaba La vida en el aire y la dirigía un hijo de Antonio Mercero

  3. Ah, la adolescencia, esa etapa perfecta, vivida por las personas menos capacitadas para aprovecharla.

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