Editorial El gran robo del siglo

YouTube, la infancia y el debate sobre la adicción (algorítmica)

Avanzábamos hace unos meses que la entrada de YouTube en las aulas —presentada oficialmente como una adaptación natural a los hábitos digitales de los adolescentes— más que una cuestión pedagógica, se trataba de una decisión con implicaciones profundas para la cultura escolar y el aprendizaje colectivo. Esa narración amable, sostenida con informes, sellos de expertos y el respaldo de responsables públicos, pretendía pintar el recurso audiovisual como una herramienta gratuita y accesible que respondía a una práctica ya dominante entre jóvenes. Pero tras esa fachada se escondía otra historia, menos benignamente educativa y más estratégicamente corporativa.

Ese artículo señalaba cómo se estaba legitimando políticamente la presencia de YouTube en la política educativa, sin que se discutieran con la misma intensidad las tensiones entre pedagogía, cultura lectora y dependencia tecnológica. Hoy, con la progresión de un litigio que está atravesando el debate público y jurídico en Estados Unidos, esas tensiones dejan de ser solo argumento editorial para convertirse en elementos concretos de un enfrentamiento global sobre la responsabilidad de las plataformas digitales cuando sus productos interactúan con menores: el In re: Social Media Adolescent Addiction/Personal Injury Products Liability Litigation, conocido como MDL 3047. Solo con ver todos los implicados uno sufre un vértigo es extremo.

Antes de entrar en los detalles de ese pleito, conviene entender de qué va y por qué importa. El MDL 3047 es un macrojuicio federal que agrupa cientos de demandas contra gigantes tecnológicos —incluidas Meta, Snap, TikTok y, de forma destacada, Google/YouTube— que sostienen que las plataformas no solo facilitan el uso de sus productos, sino que sus algoritmos, interfaces y sistemas de recomendación están diseñados para maximizar la atención y la retención de los usuarios, con especial impacto en menores de edad. Se argumenta que estas dinámicas favorecen patrones de uso compulsivo o adictivo y que, al hacerlo, generan riesgos significativos para la salud mental y el bienestar de las personas jóvenes, con efectos que van desde deterioro de la atención hasta ansiedad y problemas de sueño.

La particularidad del MDL 3047 es que no se limita a discutir casos individuales de daño; cuestiona la lógica misma de diseño de productos que dependen de la atención prolongada y de la captura de datos para alimentar un modelo de negocio basado en publicidad y en la perpetuación del uso. Las plataformas, según estas demandas, actúan con pleno conocimiento de cómo sus sistemas funcionan —y con qué efectos— pero continúan optimizando para métricas de engagement, no de bienestar. Y hablando claro, en mi opinión el engagement no es otra cosa que la versión comercialmente aceptable de la adicción de toda la vida. Cuando la retención se convierte en objetivo de diseño, se puede sospechar que se trabaja para crear adictos. En ese entorno, los demandantes han incorporado una serie de documentos internos de Google/YouTube como pruebas, entre los que destacan los Exhibits 741 y 742, que ofrecen una visión cruda de cómo se conceptualiza a los menores dentro de la estrategia corporativa de crecimiento. Estos textos, al ser parte del proceso, permiten asomarse a razonamientos que normalmente quedan ocultos tras discursos públicos más benignos sobre “acceso a la información” o “apoyo educativo”.

El Exhibit 741, titulado «Business Case for Kids and Families at Google», pone en cifras algo que muchos padres y educadores ya sospechaban: los menores son el segmento de internet de mayor crecimiento global y una oportunidad de negocio significativa. La retórica del documento no se detiene en advertir sobre riesgos, sino que traduce la presencia de niños en el ecosistema digital en métricas de retención, fidelización y lealtad de marca de por vida. La lógica que se despliega es clara: si un usuario hace su primer contacto con un sistema operativo, una plataforma de vídeo o un asistente digital a una edad temprana, ese vínculo tiene el potencial de persistir durante décadas. No es casualidad que este cálculo se traduzca en una apuesta por “resolver el hogar” mediante cuentas familiares, dispositivos integrados y servicios interconectados, porque para Google eso implica retención prolongada, menor abandono y mayor probabilidad de transacciones económicas futuras.

El Exhibit 742, “The Case for YouTube in Schools via GSuite for EDU”, baja esa lógica al terreno concreto de la educación. Reconoce que docentes y estudiantes ya recurren a YouTube, pero ese reconocimiento se transforma en una estrategia corporativa para posicionar la plataforma como un recurso institucionalizado en las aulas. El documento no solo apela a la utilidad educativa, sino que la enmarca dentro de la competencia con otras tecnológicas y en la creación de un “pipeline de futuros usuarios” que, educados desde temprano en la plataforma, transitarán hacia otros productos asociados.

Este enfoque conecta directamente con la idea de contralgoritmia, entendida como una forma de resistencia frente a la hegemonía de los algoritmos y las métricas de optimización que hoy ordenan la vida digital. Frente a sistemas que tienden a homogeneizar la experiencia, priorizar lo viral sobre lo profundo y condicionar qué vemos y cómo pensamos, la contralgoritmia propone recuperar autonomía, diversidad cultural y criterios humanos frente a decisiones automatizadas y opacas. No es solo una crítica técnica, sino una invitación a reconfigurar los espacios digitales —y, en particular, los educativos— para preguntarnos si queremos una formación mediada por lógicas de retención diseñadas desde Silicon Valley o una que fomente pensamiento crítico, lectura profunda y deliberación consciente.

En esta discusión amplia, el Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) aparece como un actor cada vez más relevante, aunque su función tradicional no haya sido la regulación tecnológica. Como entidad sin ánimo de lucro dedicada a la gestión colectiva de los derechos de propiedad intelectual de autores y editores, CEDRO ha ido ampliando su foco para alertar de cómo determinados modelos digitales y algorítmicos están contribuyendo a la devaluación de la cultura escrita. A través de informes y posicionamientos públicos, ha señalado que la hegemonía de las grandes plataformas no solo plantea problemas de remuneración o de uso no autorizado, sino que incide directamente en la calidad de la experiencia cultural y educativa, erosionando el papel de la lectura, del criterio editorial y de los mediadores culturales en favor de lógicas de consumo rápido y maximización de la atención.

Ese tipo de trabajo es crucial porque recuerda que, en la era digital, los riesgos no se reducen a la adicción de los usuarios o a la exposición algorítmica, sino que también afectan a las condiciones de producción y circulación de la cultura. Defender la cultura escrita, los derechos de autor y una educación que no dependa exclusivamente de lógicas de optimización algorítmica es parte de un mismo proyecto más amplio: el de preservar la autonomía cultural y cognitiva en un mundo cada vez más mediado por plataformas que priorizan métricas extrañas a la formación integral.

Volviendo al MDL 3047, lo que está en juego no es solo una compensación económica por daños individuales, sino una revisión crítica de cómo se diseñan y regulan los espacios digitales cuando interactúan con quienes están en etapas sensibles de desarrollo. Las demandas no niegan que la tecnología tenga valor educativo o social; ponen en cuestión las lógicas internas de diseño y negocio que transforman a la infancia en un objetivo estratégico para la captura de atención y datos. La presencia de YouTube en las aulas, así entendida, deja de ser solo un recurso pedagógico para convertirse en un nodo de una red algorítmica más amplia, cuyos efectos culturales, cognitivos y sociales requieren una mirada crítica y normativa.

Llegados a este punto, la responsabilidad ya no puede desplazarse indefinidamente hacia las plataformas ni diluirse en la complejidad técnica de los algoritmos. Cada decisión política que legitima, normaliza o promueve la integración acrítica de estos servicios en entornos educativos traslada el problema del mercado al ámbito de lo público. Si los poderes públicos continúan avalando modelos diseñados para maximizar la atención y la retención en edades especialmente vulnerables, asumirán también la responsabilidad por sus efectos acumulativos sobre la salud mental, el desarrollo cognitivo y el bienestar de niños y adolescentes. Que lo tengan en cuenta.

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

3 Comentarios

  1. Estoy convencido de que no es solo adicción como puede ser una máquina tragaperras. Una plataforma teóricamente puede influir en nuestro estado de ánimo y además con precisión quirúrgica. Y en las ideas que adoptemos. Yo creo que también puede lograr conductas. Puede despertarte, o dormirte, por ejemplo. Puede animarte a que te alivies. Que asimiles un discurso. Entristecerte o crearte euforia. Y además registra un montón de información que les puede allanar aún más el camino. En la práctica ocurre? Si partimos de que ni siquiera sabemos qué datos usan para sus «recomendaciones» será complicado averiguarlo. No es lógico que no sepamos. El potencial para la manipulación, con toda la información que posee acerca del usuario, asusta. Adicción, si fuera adicción…

  2. Engagement > retención > adicción. Me ha gustado ese punto. Fácil de entender y explicar.

    100% de acuerdo también con el comentario de Joserra de la Mar.

  3. me temo que estamos mezclando problemas diferentes con actores repetidos.
    me quedo con, cito, fomentar pensamiento crítico, lectura profunda y deliberación consciente.
    Los GAFA+ (Google, Amazon, Facebook, Apple, Tiktok, etc) quieren todo nuestro tiempo, atención y finalmente dinero.
    Los incumbentes (cedro, y demás gestores del pasado) quieren mantenerse en su particular cortijo.
    ¿y tú qué quieres? como ciudadano, educador, padre y simple espectador

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*