Desde Jot Down ponemos en marcha un proyecto que tiene como objetivo dar alcance a boletines y medios para escapar de la cámara de eco de las grandes plataformas. Hoy comienza su andadura Deltha, un espacio para dar visibilidad a boletines, blogs —que algunos quedan— y medios de información en general.
El proyecto surge como respuesta global a qué hacer cuando nadie nos busca. Desde comienzos del año pasado presenciamos en directo la debacle de tráfico que sufren los medios digitales, cuyos contenidos ha fagocitado la inteligencia artificial sin devolver un solo lector a cambio. A eso se suman la obstinación que tenemos en esta casa por no dejar que los algoritmos de recomendación decidan qué información es relevante para nosotros y la experiencia de años gestionando foros y agregadores como el Areópago y Menéame. De la suma de las tres cosas sale Deltha: si ya nadie nos busca, habrá que construir el sitio donde volver a encontrarnos.
Deltha es una red muy especial, en el sentido de que prescinde de absolutamente todas las cookies de seguimiento, desde las de la publicidad programática hasta las de la analítica de Google o de cualquier otro medidor. Además, no indexa en buscadores, ya que todo lo que se publique y comente —excepto en la sección Originales, a criterio del autor— no se verá como resultado de búsqueda. Tampoco permite el rastreo de robots de inteligencia artificial y, por lo tanto, lo que se escribe no sirve para entrenar nada.
Deltha está, de momento, disponible en nueve idiomas, aunque la base de substacks y medios cargada actualmente está en su mayoría en español. La plataforma se puede leer en castellano, catalán, euskera, gallego, inglés, francés, alemán, italiano y portugués, y de la misma manera los contenidos se pueden filtrar por idioma. También dispone de multitud de skins para dar una experiencia de usuario personalizada.
Uno de los elementos más disruptivos de Deltha —aún más que el hecho de que no sea indexada por Google— es lo que tiene que ver con la propiedad de la plataforma. El planteamiento con el que lanzamos el proyecto es que los usuarios que la utilicen con frecuencia hasta el 31 de diciembre podrán tener participaciones en ella. Es fundamental que Deltha sea de todos para que tenga la oportunidad de abrirse al mundo digital.
Sabemos que competimos por la atención con las grandes redes sociales y que ellas juegan con ventaja: tienen el dinero, los datos y un algoritmo que sabe lo que vas a querer antes que tú. Nosotros solo tenemos la sospecha de que hay gente como nosotros, cansada de que le elijan la lectura. Si eres uno de ellos, Deltha es tu sitio, y hasta el 31 de diciembre puede ser además un poco tuyo.
Deltha no aspira a retenerte durante horas ni a que vuelvas por inercia. No hay notificaciones diseñadas para engancharte ni una portada distinta para cada usuario según lo que una máquina cree saber de él. En Deltha todos vemos lo mismo, ordenado por lo que la comunidad considera valioso y dando a los usuarios la oportunidad de destacar lo que les gusta o lo que hacen. Cada enlace te saca de Deltha para llevarte a la casa de quien lo ha escrito y así ayudar a mantener proyectos independientes, justo lo contrario del expolio continuo que practican las grandes empresas de inteligencia artificial. Si la plataforma funciona, pasarás en ella poco tiempo y saldrás con dos o tres lecturas que no habrías encontrado de otro modo.
Así que pasa y echa un vistazo, que no necesitas tener usuario. Y si te gusta lo que ves, regístrate, trae tu boletín, tu blog o ese medio pequeño que lees desde hace años y que nadie más parece conocer, vota lo que te guste y discute lo que no. El proyecto acaba de nacer, le falta casi todo y lo que le falta se decidirá con quienes estén dentro. Te esperamos en Deltha.
Más información:









