“La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla”
Gustave Flaubert
La pertenencia de un elemento a un conjunto no excluye la pertenencia de ese mismo elemento a otros conjuntos. Es por ello que un número limitado de conjuntos puede comprender la totalidad de elementos existentes sin necesidad de que intervenga la totalidad de conjuntos.
El siguiente catálogo abarca a la humanidad. Todos los hombres pertenecen a alguna o algunas de sus categorías, sin perjuicio de su natural dispersión en muchas otras clasificaciones, prácticamente infinitas.
El tonto
Nada hay peor que discutir con un tonto. Es una batalla en la que sabes de antemano que la sangre derramada será la tuya. Lo más sensato, cuando se trata de intentar debatir con un idiota, es no hacerlo jamás. Darle la razón y dejarlo a un lado con sus estupideces. El problema es que en ocasiones existen intereses comunes cuyo éxito depende de convencer al tonto de que está equivocado y no queda más remedio que embarrarse. El esfuerzo, no obstante, es completamente inútil. Tus mejores argumentos, tus conclusiones más elaboradas, sonarán en su cabeza como una radio mal sintonizada. El tonto no entiende de razones objetivas. Él tiene otra opinión y punto. No hay nada que hacer. Sin embargo, sus eternos razonamientos, que son todos el mismo bajo ilimitadas formas distintas, te van minando poco a poco hasta la más absoluta desesperación. Es como chocar contra un muro una y otra vez hasta que comprendes la inabordable rigidez de su postura y terminas dando por bueno el uso de sus propias armas, consintiendo la huida hacia el absurdo y negociando en términos incomprensibles que sólo el tonto maneja con destreza y —en ocasiones así lo parece— cierta astucia. Intentas hablar su idioma. Acaso involuntariamente, renuncias a la lógica con la esperanza de un combate en igualdad de condiciones. Y siempre fracasas.
El creído
Probablemente, no es especialmente listo. Ni especialmente guapo. Ni elegante. Ni simpático. Pero él opina exactamente lo contrario y en cada una de sus intervenciones lo deja manifiestamente claro. Vaya usted a saber por qué.
El egoísta
Tú no le importas. De entre todas las opciones posibles, se elige a sí mismo. La cualidad humana comporta un mecanismo esencial sobre el que se sustenta casi todo el peso de la estructura ética de una determinada sociedad, que es la capacidad para ponerse en lugar del otro. La empatía nos permite comprender la alegría, la desesperación o el sufrimiento ajenos y actuar en consecuencia. Pero el egoísta, por supuesto, no es un psicópata. No necesariamente, al menos. Lo que sucede es que tú se la traes al pairo. Nunca piensa en tus circunstancias, en si necesitarás que te echen una mano o si las cosas te irán bien o mal. No es que al imaginarse en tu situación no piense “si yo estuviese pasando por eso, me gustaría que alguien me ayudase”. Simplemente, no se imagina jamás en tu situación. Si necesita algo de ti, rara vez se pondrá en tu piel para considerar el esfuerzo que tendrás que realizar o para analizar si se está extralimitando. Le da exactamente igual que en ese momento tú estés todavía más jodido que él o que te veas obligado a dejar a un lado tus propias necesidades para atender las suyas. Te lo pide y punto. Porque él lo necesita. Porque lo que necesiten los demás es algo que ni pasa fugazmente por su cabeza.
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Excelente reflexión, he estado pensando en la gente que conozco y todos encajan en una u otra categoría. Y debo admitir que ¡yo también! (Soy un «bienqueda»)…
Por el articulo tu eres el:
El creído
Te falta el envidioso todo español que se precie tiene genes del este ultimo.
¿En qué categoría entra Rajoy? la verdad es que no soy capaz de decidirme…
En el inutil desde luego.
Totalmente cierto
Nos ha quedado claro que las mujeres no forman parte de la humanidad…
Sublime.
He leído cada apartado con la correspondiente imagen de cada uno de mis amigos en el fondo.
Ya estoy acostumbrado a tus finales, jeje.
Todos tenemos esos defectos, es parte de nuestra humanidad, es decir, de nuestra condición humana.
Se me ocurren tres más especialmente detestables: el avaricioso, el cruel y el miserable. Por si el autor quiere seguir abundando en el tema.
Lo divertido es saber cual ser en cada momento.
No es la primera vez que leo o escucho que el cínico es un maestro de la hipocresía. Nunca lo he comprendido, ya que tengo entendido que lo que caracteriza a un cínico es la desvergüenza o descaro con la que ejecuta su hijoputez. El hipócrita precisamente lo que intenta es fingir cierta sensibilidad.
Muy bueno. Yo también creo que aún se pueden añadir algunos tipos más. Da para una segunda parte.
Enhorabuena al venerable y virtuoso articulista.
(sí, soy un bienqueda)
Creo que tengo un poco bastante de cada uno, así que añado una categoría resultante de la suma de cada perfil: «El Hijo de la Gran Puta»
¿Porque son todo aspectos negativos, las personas somos la mierda pero…?
Todos aquellos que se vean en la incomprensible necesidad de añadir más grupos, pueden darse por incluidos automáticamente en la categoría de prescindibles, salvo Veva.
Me gustaría que, para no perder la confianza en el género humano, hicieras algo así. Con toda mi humildad. Y no es un consejo. Que yo de eso no hago. A ver.
El tonto/El razonable.
El creído/El humilde.
El egoísta/El generoso.
El desconsiderado/El esforzado.
El cínico/El que te admira.
El prescindible/El necesario.
El mentiroso/El noble.
El «bienqueda»/El objetivo
El pesado/El respetuoso.
El inútil/El eficaz-El eficiente.
El Bruto/El delicado.
El amargado/El que perdona.
El intolerante/El curioso. El que ve.
Ahí queda eso.
Con chulería.
:)
Aceptable taxonomía… Si bien carente de sistemática.
Ahora bien, propongo adjuntar un calificativo al elenco, que adjetive con propiedad el empecinamiento por logro de la perfección en cada categoría.
Hablemos pues de «………» ESFÉRICO: dícese del «………» que es perfectamente «…………» se mire por donde se mire.
Quien este interesado en estas clasificaciones ontológicas le recomiendo cualquier película de Lars Von Trier, sobretodo: Dogville y Manderlay.
Un saludo.
No soporto a los «bienqueda»…
La tolerancia a estos mundanos defectillos y la proporción en que en cada uno de ellos se dan en nosotros mismos determinan el número de conocidos/amigas con los/las que nos relacionas en la vida real. (el nº de contactos en el Facebook viene determinado solamente por lo «bienqueda» y pesados/as que somos).
Pero cuidado, si eres intolerante a casi todos y no tienes hobbies puedes acabar fabricando armas biológicas en tu sótano…o escribiendo frases como esta: «La peña es mierda que abona mis floridos días»
Soy bienqueda y pesado. Oculto un cínico y un intolerante.
De buenas: mentiroso y desconsiderado.
De malas: amargado y bruto.
Ser egoísta me redime de ser prescindible e inútil.
Ser tonto no me impide ser guapo, elegante y simpático.
Faltan los del milagro médico: se les haga la prueba que se les haga, nunca dan positivo.
Como divertimento está muy bien. Como clasificación de la humanidad es bastante inútil. Casi todos encajamos de algún modo en prácticamente todos los tipos.