Arte y Letras Literatura

Algunos libros que preferiría no haber leído nunca

Henry Miller
Henry Miller.

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Algunas semanas atrás la revista Letras Libres pidió a sus colaboradores habituales que respondiésemos a la pregunta de cuáles considerábamos los libros más importantes publicados en la vida; como sucede en ocasiones, esa pregunta propiciaba otras: ¿Tenían que ser libros publicados en el transcurso de la vida de la revista (es decir, en los últimos diez años) o en la de sus colaboradores? ¿En español? ¿En todos los idiomas? Las respuestas a esas preguntas (no, sí, sí, sí) trazaron el panorama de una obligación terrible: escoger diez títulos publicados en los últimos 37 años en todas las lenguas en todo el mundo y hacerlo (en lo posible) sin tomar decisiones arbitrarias y poco representativas.

Al recibir el encargo pensé que era un presuntuoso si creía que (con todas sus omisiones y arbitrariedades) mi lista podía tener algún interés para el lector (y si, no lo tenía, ¿para qué escribirla?) y no pude escribir nada al respecto, pero esa imposibilidad me hizo pensar también en las peculiaridades del recuerdo de nuestras lecturas y cómo este constituye una especie de biografía intelectual; como toda biografía, esta incluye ciertos logros (en la forma de los libros que han sido importantes para nosotros y que, supongo, eran el asunto de la lista que se nos pedía a los colaboradores de la revista hispano mexicana; los resultados de la encuesta pueden conocerse en el número de agosto de la publicación), pero también notables fracasos (los libros que no leímos, que son la línea de sombra de los que sí leímos, y los que no nos gustaron, los que no nos interpelaron o consideramos fallidos, sobre los que el reseñismo hispanohablante tiende a callar, ofreciendo una imagen inevitablemente incompleta de lo que se escribe y se lee), y algo que no es ni un logro ni un fracaso: aquellos libros que alguna vez nos parecieron imprescindibles y ahora nos parecen fallidos o no nos interesan. Estos últimos son como espejos que hubiesen perdido el azogue: ya no reflejan nuestro rostro, y lo hacen por razones muy distintas; son, para decirlo de algún modo, fotografías de un pasado que no proyecta sus consecuencias en el presente, un corte de cabello que ya no tenemos, una prenda que vestimos y que ahora nos avergüenza y por esa razón dice tanto sobre nosotros y nuestros gustos en el pasado como las prendas que preferimos en el presente y usamos más a menudo, son el reverso de lo que somos.

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32 comentarios

  1. Con las obras de Ernesto Sabato me sucede lo mismo; me apasionaron hace muchos años, cuando era un chaval, pero ahora no me despiertan el menor interés. No creo que vuelva a abrirlas nunca, ni siquiera para hojearlas.

  2. Horacio Montelimar

    Pues debo de ser muy, muy listo, porque… esto me pasa a mí ya con TODOS los libros.

  3. Me pregunto que les habrá dado a los colaboradores de la JotDown con las novelas de Cortázar…

  4. Fulgencio Barrado

    Creo que en la parte correspondiente a Hermann Hess, puede haber sido «injusto». Es verdad que sus novelas de adolescentes quedan un poco superadas una vez alcanzada la madurez, pero pienso que es ahí donde reside su mérito, en la fiabilidad del retrato. Es como decir que El Proceso de Kafka es demasiado denso y aburrido…; de eso se trata, de reflejar en la prosa la infinita pesadez de la burocracia, y el estado demente y paranoico al que puede llevarnos.
    Además, creo que Siddharta (lectura ligera y siempre entretenida) y El Lobo Estepario, se merecen más oportunidades.

  5. ¿Libros que preferiría no haber leído? Ninguno. Porque, pasadas ciertas páginas, dejo de leer, y punto.
    Con las películas es diferente. Distingo tres clases de películas: las que volvería a ver, las que no volvería ver y las que me arrepiento de haber visto. Con lo libros, la tercera opción no existe para mí.

  6. Bueno, lo que el autor dice es, que libros que en su momento leyó y le gustaron, ahora, como no le gustan ya, pues que preferiría no haberlos leído anteriormente. Y lo que tú dices no tiene que ver, que todo hay que explicarlo…

    • Si tu comentario, como parece, es respuesta al mío, he de decir que sí, que tienes razón, que del conjunto del artículo se desprende lo que dices. Pero no del título, que es lo que yo comento, y que mejor le convendría éste » «Algunos libros que leí (y me encantaron) y que ahora no leería ni borracho», o algo así.

  7. ¿Por qué no queréis que la gente lea?

  8. Luis Alejandro Contreras

    Jajajaja. Qué buen chiste con pérdida de tiempo, arrepentirse de haber leído y escribirlo para un público que -en su mayoría- detesta o despotrica de la lectura. Tal para cual…

    • «un público que -en su mayoría- detesta o despotrica de la lectura» Y yo que creía que la Jot Down era una revista de culturetas.

  9. renegar de una sola lectura es renegar de quien reniega (somos lo que hemos leído, para bien y para mal)

  10. Demasiado discutible. No creo que aporte mucho en un mundo que precisamente no lee. Sólo lo dejo así: muy discutible.

  11. No porque a un hombre le aburra ciertos escritos, tengo que dejar de leer.

  12. Pron es un genio. Se manda un articulo sobre no leer para que todos nos pongamos aca a discutir sobre por que leer, que es lo que parece que quería. Por ahi lo que habría que hacer (digo, para que se complete el sentido del articulo) es discutir sobre por que si leer a Hesse o a los otros, como hace Fulgencio Barrado. Un saludo desde Buenos Aires a los otros hermanos comentaristas de JD.

  13. Inés Franco Varela

    Hola, como bien decís es imprescindible leer a Hesse, no comprendo porque lo habéis incluido en la lista. Que tenga fecha de caducidad al final de la adolescencia es una cosa, no que sea un libro de esos de los que uno se arrepienta de haber leído.

    PD. Me alegra leer lo de la faceta novelista de Cortázar, y ver que no eran cosas mías sólo.

  14. Gracias por tu comentario, Alberto Olmos. (O Jorge Carri’on.)

  15. Joé, El Código DaVinci…! aunque al menos tengo el criterio de autoridad para poder decir que es una de las mierdas más grandes de la literatura universal, en el fondo y en la forma.
    Y no entiendo la inclusión aquí de Manara, a no ser que el autor sea uno de estos chimichurris de ahora que llaman «novelas gráficas» a los tebeos (acepto cómic… por los pelos). Y haciendo tebeos Manara me gusta.

  16. Lo que no tengo claro es dónde está el punto. Que no pueda releerlos no quiere decir que no sean buenos aún. Me resulta muy difícil encontrar libros que me gustaron mucho en su momento de los que ahora pueda renegar. Si que hay muchos que ahora no leería, pero eso no es lo mismo. Como hay otros que releo una y otra vez.

  17. Último, no me enrollo más :) Lo que pasa es que toda mi vida cuando un libro a las 20 páginas no me gustaba lo he dejado ahí, mejor dicho, de vuelta en la estantería. Bueno, 20 o 100 depende. Lo recomiendo, conozco gente que lee libros imposible porque ‘hay que leerlos’ y luego se arrepienten, claro, es un esfuerzo inútil. Aunque al mismo tiempo admiro al que haya podido leer a Marcel Proust. Ya veo que me contradigo, pero como decía: último post.

  18. Ahh… tanta palabreria engorrosa para decirnos que no le gustan las obras de autores menores, o desconocidos. Y de aquellos autores que si son «mayores», o conocidos, los salva diciendo que si les gusta el «resto» de su obra (Cortázar y Miller)

    Artículo intrascendente.

    Por cierto, hago notar, para el que no lo sepa, que Letras Libres es el hogar de los escritores de derecha. Lo digo porque mucha gente, (como yo) creía que los escritores no tenían particular filiación política, o en todo caso, de izquierda, una izquierda más inocentona que otra cosa. Mucha gente lee el título «Letras Libres» y cree que está ante una simple revista literaria. No es así. Y cree que Enrique Krauze ( y cía) es un simple escritor y no un activista político (no es así). Ya, me lo saqué del pecho. Como no había visto esta verdad tan sencilla recogida en ningún sitio, se me escapaba de la boca.

  19. Esa idea que los libros que nos gustan en la adolescencia no son para adultos, es tan idiota como pensar que alguien tiene una sensibilidad más profunda cuando más viejo es. Una idiotez, tampoco se sostiene que debemos leer una novela sólo con la inteligencia que da la experiencia. Me pareció pelotudo lo escrito.

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