En los Ăşltimos 20 años hemos abandonado la satisfacciĂłn, que no la obligaciĂłn, de ejercer la responsabilidad individual. Un tipo recibe un dĂa una abultada factura de telĂ©fono y automáticamente las compañĂas de telecomunicaciones se convierten en vampiros ávidos de sangre. Otro se tira seis horas frente al ordenador y luego […]


