Felipe Larrea: Pequeñas pantallas para mentes pequeñas

En los últimos 20 años hemos abandonado la satisfacción, que no la obligación, de ejercer la responsabilidad individual. Un tipo recibe un día una abultada factura de teléfono y automáticamente las compañías de telecomunicaciones se convierten en vampiros ávidos de sangre. Otro se tira seis horas frente al ordenador y luego profetiza nuestra alienación a manos de las máquinas. El vecino […]