Crónica del primer libro porno

Roma volvía a ser Roma, con las tabernas otra vez abiertas tras una larga prohibición, y el alcohol y la prostitución permitidos de nuevo. También los pasquines, poemas anónimos, volvían a colgarse en las estatuas parlantes. Sus noticias, inventadas o reales, sobre cardenales y obispos, alimentaban rumores en los mentideros. Y en este renovado clima de tolerancia, alguien pensó que […]