Pegas como una niña

Cuando era pequeño había algo que me ponía enfermo. Como nunca fui el más fuerte del recreo, ni el más chulo de la clase, las tortas solían caer con frecuencia. Y es que claro, cuando te sacan dos cabezas es imposible. Pero hay días en que la paciencia llega a un límite. Alcanzado ese punto, apretaba los dientes, cerraba los […]