Pegas como una niña

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Las supernenas (1998–2005) Imagen: Cartoon Network

Cuando era pequeño había algo que me ponía enfermo. Como nunca fui el más fuerte del recreo, ni el más chulo de la clase, las tortas solían caer con frecuencia. Y es que claro, cuando te sacan dos cabezas es imposible. Pero hay días en que la paciencia llega a un límite. Alcanzado ese punto, apretaba los dientes, cerraba los puños con fuerza y lanzaba lo que en mi mente parecía ser el puñetazo con el que Goku atraviesa el pecho de algún enemigo. Pero la realidad es que, en lugar de lamentos y gemidos de dolor, lo único que escuchaba eran las carcajadas y una frase lapidaria:

—¡PEGAS COMO UNA NIÑA!

A la mierda la autoestima. Nada de pegar como Goku, no. Pegas como una niña, qué cosa más humillante. Se creaba un vacío que necesitaba ser rellenado con urgencia. Y entonces llegaron ellas. Tres niñas pequeñas que repartían guantazos a diestro y siniestro. Que volaban y podían lanzar rayos por los ojos. Que levantaban edificios como el que levanta la alfombra para meter la basura que ha estado barriendo, Las Supernenas.

Recuerdo que cuando la vi por primera vez no era demasiado fan. Con la edad que tenía me tomaba muy en serio mi hombría, y si alguien se enteraba que veía una serie de niñas, mi reputación se habría ido a tomar por saco. No obstante, la «aguantaba», porque la emitían entre medias de El laboratorio de Dexter y Johnny Bravo, durante la edad dorada de Cartoon Network. Poco a poco, sin embargo, fue germinando la semilla. Pronto dejé de verla con resignación para adentrarme de lleno en sus tramas. Empecé a recitar de memoria la intro del narrador (aquello de «azúcar, especias y muchas cosas bonitas…») y, finalmente, supe que la serie me había conquistado cuando elucubraba sobre el devenir de las chicas en los próximos episodios.

¿Todo por una serie que mostraba a niñas con superpoderes? Quiero decir, la parte feminista está bien, pero… los capítulos tendrían que tener algo más para atraer con tanto magnetismo. ¿Las historias, quizás? Bueno, podría ser. En sus seis temporadas (and a movie!), hay muchos episodios que son auténticas joyas. Todos con el clásico esquema de introducción de un conflicto, desarrollo del mismo y desenlace con lección moral. Y eso está bien, pero a la larga puede resultar muy repetitivo y cansino. ¿El humor, entonces? Claro, es importante que una serie infantil tenga grandes dosis de humor. Las Supernenas está plagada de chistes para todos los públicos. Qué menos, viendo el historial de su autor, Craig: El laboratorio de Dexter, Foster, La casa de los amigos imaginarios… Pero esta no es una serie de humor únicamente.

La clave está, como no podía ser de otra forma, en el desarrollo de sus personajes, especialmente sus villanos. Porque Pétalo, Burbuja, Cactus y el Profesor Utonium son geniales (el Profesor da para miles de teorías que respondan a la pregunta de ¿por qué crear unas niñas?), pero los malos son punto y aparte. Y es que la valía de un héroe se mide por los rivales a los que se enfrenta. En la ciudad de Townsville los hay a millares, algunos representan un peligro serio para la sociedad, otros son unos parguelas. Pero luego están los amos del cotarro, las mentes más diabólicas que han pisado la ciudad, que incluso formaron su propia banda: Los Cuatro de Townsville. Ese nombre no les dirá nada, pero si vamos a la versión original, quizás los Beat-Alls sí sea más familiar. Y, con un nombre así, con tanta pretensión, no estamos ante unos cualquiera.

Ahí tenemos a Ese, un personaje tan malvado que ni el narrador se atreve a pronunciar su nombre, a pesar de que parezca salido de una película de Almodóvar. Pero las apariencias engañan, y Ese es el ente más terrorífico contra el que se enfrenten las chicas. También está Fozzy Chinchón, un paleto del sur, de los de banjo y trabuco, un Cletus hasta el culo de esteroides. La Princesa Más Billetes, esa niña de papá que quería ser una Supernena, pero que, al ser rechazada pilló la rabieta más grande de la historia y se convirtió en villana. Y, por último, el Archienemigo, el único, el malvado, el bocazas incontenible, el responsable de la existencia de las Nenas, paradójicamente… MOJO JOJO.

Y aun así, las niñas, que supuestamente son inofensivas, se los pelaban episodio tras episodio. Con lo cual, venga: decidme que pego como una niña. A lo mejor os lleváis una sorpresa.

Artículo extraído del libro Jot Down 100: Series juveniles disponible en nuestra store y en nuestra red de librerías.

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5 comentarios

  1. Roberto

    Oh, las diferencias de traducción. En América son Las Chicas Superpoderosas, Burbuja, Bellota y Bombón. Las veía con una prima menor y no me emocionaban mucho, pero sí me gustaba su sentido del humor. Saludos.

  2. Qué apropiado… tú peleas como una vaca…

  3. Cao Wen Toh

    Al hilo de las diferencias de traducción, siendo «puff» hojaldre, yo siempre las vi como muñecas de jenjibre con superpoderes, no como chicas, y al Doctor más como un cocinero loco del tipo que hace esferificaciones con chorizo.

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