El mejor de los caminos que llevan a Roma

22 de abril de 1765 Mi muy estimada Elizabeth, Por fin hemos llegado a Milán. El trayecto desde París ha sido agotador, pero no tanto como el tiempo que estuve allí alojado. Lo que es una lástima, porque París sería un lugar encantador si no estuviera tan lleno de franceses. Aun así no soy el único que se siente destrozado: […]