Zona de rescate: Las niñas de «El Altillo», de Begoña García González-Gordon

Existe una prosa que en cierta forma es consustancial a la literatura andaluza, donde la poesía y la narrativa, el campo y los pueblos, la luz y la lentitud, se enhebran con una belleza singular. Tal vez nació con Platero y yo (1914) de Juan Ramón Jiménez, pero lo cierto es que el mismo aroma perfuma rumoroso Recuerdos de Fernando […]