El cielo de los periodistas

No voy a misa, ni me confieso. Mi religión se limita a creer que existe la gente buena y la gente mala y me gusta pensar que, al morirse, los buenos acaban en un lugar donde pueden hacer eternamente lo que más les gusta y lo malos, en otro muy lejos, condenados a dedicarse por los siglos de los siglos […]