Javier Gómez: Las honradas putas de Pigalle

Pigalle no son solo las putas. Casi diría que es lo menos pintoresco del barrio. Las francesas de toda la vida trabajan de día con horario de oficina postal (evitemos el incómodo Correos), saludan al pasar y no se mueven de sus esquinas, como vigías cincuentonas del barrio. Las extranjeras no salen de los clubes y caminan cabeza gacha. Pero […]