El discreto encanto de erigir tu propio imperio (II): Hagámonos todos ricos

Si no es usted millonario es porque no quiere. Hace tiempo escribí sobre las propiedades balsámicas que ofrecía la posibilidad de convertirte en el regente de todo un imperio desde tu sillón. Crear ejércitos, conquistar territorios y someter a medio planeta mientras, en la ingrata realidad, la cena se calienta en la cocina. Ya saben, fundar ciudades en el Civilization […]