Sexo estrambótico aquí y en Pekín*

Podríamos suponer que una cultura apartada durante siglos de la moral judeocristiana viviría las perversiones sexuales de manera menos enfermiza que la nuestra. He de señalar que cuando hablo de esto estoy despojando los conceptos de cualquier connotación peyorativa: no hay forma más sana de vivir la sexualidad que arrojándose a la perversión enfermiza y desquiciada, si eso es lo […]