Artículo etiquetado como: "Alexander Alekhine"

¿Por qué tengo que perder con estos idiotas?

¿Y si todo fuera mentira? ¿Y si la mariposa que soñaba el rey fuese el rey que soñaba la mariposa y no la mariposa que soñaba el rey? ¿Y si hay más que yo tú aquí ahora? ¿Y si, por el contrario, Calderón tenía razón y los sueños, sueños son? Y si… ¡Pará la máquina, viejo! Sí, pero… Pero nada, […]

Por la blanda arena que lame el mar: tres metáforas que amo y una que aborrezco

Cuando Philipp Stamma salió de Alepo, donde había nacido, rumbo a París y Londres, para jugar con los mejores ajedrecistas del momento, nunca pensó que doscientos cincuenta años más tarde su ciudad se encontraría reducida a escombros. ¿Quién lo pensaría? No, Stamma no podría haber imaginado eso; cuando embarcó rumbo a Europa no lo hizo en una patera atestada de […]

Tres conjeturas y media para un homenaje literario

 —Don Aureliano, ¿juega usted al ajedrez? —Claro, una partida de vez en cuando no hace daño. Me senté frente al coronel como quien se sienta frente a un pelotón de fusilamiento. Sabía lo que pasaría, «una partida de vez en cuando…», claro, eso dicen los que van de tapados. Había tanta humedad que la tela de las camisas se unía […]

Bobby Fischer (V): La máquina de aplastar rivales

Partes anteriores: Primera, segunda, tercera, cuarta Palma de Mallorca, 1970. Bobby Fischer tiene 27 años y por tercera vez consecutiva ha estado a punto de quedarse fuera de la pugna por la corona mundial. Habiendo rechazado la posibilidad de revalidar por novena vez su título de campeón estadounidense, no tenía una plaza para el gran Torneo Interzonal que se iba […]

Bobby Fischer (IV): “¿Qué le pasa a Fischer?”

Imaginen a un precoz talento de 20 años establecido en la élite de un deporte. Lleva varias temporadas entre los primeros clasificados del mundo y desde la adolescencia se le ha reconocido como a un superdotado; desde luego, sus límites no se vislumbran todavía a tan […]

Bobby Fischer (III): L’enfant terrible

“Asumimos que los genios son criaturas bendecidas que no tienen que trabajar duro para conseguir sus objetivos. Lo que es difícil para nosotros, resulta fácil para ellos. Pero Bobby, cuando era un niño —con un cociente intelectual que bordeaba los 200 puntos— le dedicaba al ajedrez de diez a quince horas de esfuerzo mental y fuerte concentración, algo que mataría […]

Capablanca vs Alekhine: los Mozart y Salieri del ajedrez (y II)

“¿Cómo pudo perder Capablanca contra mí? Debo confesar que ni siquiera ahora soy capaz de responder a esta pregunta con certeza, dado que en 1927 yo no creía que fuese superior a él. Quizá la principal razón de su derrota fue la sobreestimación de sus propios poderes —producto de la arrolladora victoria en el torneo de Nueva York de ese […]

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