La explosión de Novak Djokovic no es, o no debería ser, una sorpresa para nadie. No estoy queriendo decir que alguien hubiese podido adivinar cómo de espectaculares serían sus números en el 2011, porque esa clase de rachas victoriosas resultan imposibles de prever. Pero el hecho de verle convertido en un número uno y en un jugador dominante era algo que sabíamos perfectamente que podría ocurrir. De los ases de su generación, entre los que incluimos a Juan Martín del Potro o Andy Murray, fue Djokovic quien antes y más dio que hablar, y en términos más prometedores. Desde hace bastantes años, la pregunta no era “si” el tenista serbio se iba a convertir en un enorme jugador, sino “cuándo”. Es el máximo representante del inesperado “boom” del tenis serbio, que empezó dando sonoras campanadas en el tenis femenino con Ana Ivanovic o Jelena Jankovic pero que está alcanzando su culminación en el tenis masculino.
Durante esos pasados años, los avisos de que Djokovic podría explotar fueron sonados. Ya tan temprano como en el 2007, el serbio tuvo una breve racha de juego en la que se mostró casi intratable —y en varios partidos, sin el “casi”— y que le llevó a ganar tres torneos en el cemento de Norteamérica, arrasando en gira previa al US Open. Ya en aquella racha del 2007, jugadores como Roger Federer o Rafael Nadal no pudieron encontrar soluciones para detenerle. Djokovic llegó incluso a disputar su primera final de Grand Slam en el mencionado US Open, pero en una gran final el Federer de 2007 era demasiado para el joven aspirante. Aquel 2007 fue como la primera brisa del huracán Djokovic. Un segundo y más serio aviso vino con su victoria en el Open de Australia del año pasado: su primer trofeo grande rompía una gran barrera psicológica. Volvamos al presente: en 2011 y mientras escribo estas líneas, “Nole” Djokovic ha ganado ya la friolera de ocho torneos, ha tenido una racha de cuarenta y tres victorias consecutivas, y únicamente ha sufrido una derrota, a manos de Roger Federer en Roland Garros. Una temporada que da miedo: ha nacido un monstruo.
¿Por qué ahora, de repente, es tan bueno Novak Djokovic?
Djokovic es el epítome del estilo moderno de jugar al tenis. Buen saque, tiros potentes y precisos enmarcados en un juego de fondo de pista pero agresivo, y una preferencia por la inteligencia táctica sobre una imprevisible espontaneidad artística. Allí donde Federer es un artista y un improvisador, Djokovic es una máquina de fabricar tenis agresivo: previsible, pero imparable. De hecho Djokovic siempre ha mostrado ese patrón de juego y realmente su estilo no ha evolucionado demasiado desde sus inicios, pero había varios factores que le impedían explotar.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.








Hay un detalle que echo en falta al hablar de Novak Djokovic, que creo que, aún sin definirlo como un «artista», sí que demuestra valentía y talento: su tendencia ¿natural? a soltar golpes inverosímiles (hasta frivolidades) en puntos decisivos, decidiéndose sets o tie breaks con dejadas inesperadas, o subidas a la red impetuosas e imprevisibles. Y claro, cuando en esa situación, salía mal, se desanimaba.
Sobre su cambio reciente, había leído que había empezado, gracias a ese nutricionista, a llevar una dieta sin lactosa ni gluten. Está claro que tiene que haber algo más, pero igual haber resuelto esas pequeñas molestias (digestivas o respiratorias) ha sido mucho más productivo que el mejor de los psicólogos.
Por cierto, enhorabuena por el (pedazo de) artículo.
Buena pieza, y eso que no me gusta el tenis.
Pingback: ¡Alarma, es Novak Djokovic!
Nadal me da la impresión de estar muy agotado, tanto física como mentalmente, en estas condiciones no podrá derrotar a un Nole que aunque solo es un año más joven está mucho menos cascado físicamente. (precisamente ahora se ha retirado de un torneo por lesión, ya veremos que pasará, las lesiones condicionan.
11 años depues…QUE ESPECTACULO,asi en mayusculas,siguen dando los 3 grandes,(Federer ya menos)