Arte y Letras Cómics

Sandman, esperanza en el Infierno

Morfeo

Dices, Lucifer, que aquí el Sueño no tiene ningún poder, y quizá tengas razón, pero… ¿qué poder tendría el Infierno si los condenados no pudieran soñar con el Cielo?

El Señor de los Sueños ha descendido al Averno, y no por su gusto. Convocado por error en un ritual ocultista, preso sin motivo ni razón durante setenta años y despojado de sus tesoros, ha vuelto. Primero para vengarse de su captor, sentenciado de por vida a un eterno bucle de pesadillas y despertares; después para poner orden en su dominio, un caos en decadencia donde conviven Caín y Abel, una biblioteca que contiene todos los libros que jamás se escribieron, un limpiador con cabeza de calabaza y el Cuervo Matthew, que dota de un nuevo significado a la palabra sardónico; y terminados los deberes domésticos, para recuperar los objetos que son la base de su poder. Le ayudará el mítico John Constantine con el saco de arena que, vertido en los ojos, induce a un sueño dulce o agitado, según lo leamos en Andersen o Hoffman, o pensemos en Orbison o Hopper. Hará falta un enloquecimiento colectivo y mortal para hacerle reparar en que lo importante no era el rubí, sino su poder contenido en él. Y para tomar de nuevo su armadura, el yelmo forjado del esqueleto de un viejo dios, deberá hacer frente a las legiones demoniacas; o, más concretamente, a Choronzon, duque de las regiones infernales y servidor directo de Belcebú.

Obligado por la ley, el debilitado Morfeo debe batirse en duelo frente a su oponente, volverá el yelmo si vence pero le espera la esclavitud eterna en caso de derrota. La batalla no se libra con palo ni piedra, sino con dialéctica e inteligencia, armas más sutiles y peligrosas. El Club Fuego Infernal, repleto de diablos expectantes, asiste apasionado a la contienda, donde el Eterno y su enemigo se baten transmutados en arañas, bueyes, tábanos y serpientes, en un combate de intelectos que les lleva a fundirse con el cosmos y la Nada. Hasta que Choronzon se transforma en el Mal genuino, telúrico, fin de Universos y mundos, bestia del Juicio, y el Príncipe de los Sueños, acorralado, lo vence en arriesgado gambito invocando lo indiscutible: la Esperanza. Un desenlace tan inesperado como brillante, que clava un oxímoron doble, metaliterario, en un lugar en cuya propia puerta vio escrito el Dante: “Lasciate ogni speranza voi ch’e entrate”. Abandonad todas esperanza los que aquí entráis.

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18 comentarios

  1. ¿Qué decir? Mi comic favorito. Una obra de arte que trasciende el (admitamoslo) frívolo formato que es el comic.

    • Ben Hanscom

      ¿Frívolo? Bueno, supongo que son los ecos de las etiquetas, que tradicionalmente, ha sufrido dicho medio en España. Afortunadamente, esa visión se va poco a poco por el sumidero.

    • No hay nada que admitir, suponiendo que el cómic sea un «formato», no tiene nada de frívolo. Un cómic concreto puede ser frívolo (como una novela, una película o aquel poema que Catulo escribió acusando a Talo de robarle un pañuelo), pero un medio nunca es en sí mismo frívolo, sino acaso el uso que de él se hace. Hace décadas que los autores de cómic han demostrado que este medio no tiene más límites que cualquier otro y que las barreras, de existir, están en las mentes del público

    • Me gustaría saber en qué te basas para afirmar eso de que el cómic es un «formato» frívolo.

    • Discutir sobre la frivolidad de un formato e incluso el mero hecho de otorgarle tal cualidad al mismo es tan constructivo, coherente e interesante como discutir sobre la frivolidad de una caja de cartón…

      Sandman es sin duda una de las mejores historias de los 90 y desde luego la mejor que yo tuve el placer de leer (y de revisitar cada poco). Que su formato sea cómic, novela o serie de la HBO es lo de menos…

  2. Genjuro Kibagami

    Muy buen artículo. Al contrario que a otros, el tiempo le está sentando de maravilla a Sandman, y cada nueva lectura es igual o mejor a la anterior.

    De Sandaman, lo único que me rechina es la elección de algunos de los muchos dibujantes que se encargan de poner imágenes a los guiones de Gaiman; por mucho que la base de esta novela gráfica sea la letra, algunos de los dibujantes de la serie hicieron un trabajo especialmente «malo» para la trascendencia que tuvo el cómic después.

  3. Solo una puntualizacion, Dringenberg era el entintador inicial. El creador estetico como tal fue Sam Kieth, igual de confuso o mas. Dringenberg empezo como dibujante desde el 6 numero, creo.

  4. me he pasado todo el otoño desembolsando 30 euros semanales para adquirir cada volumen. los he leído, releído y metaleído.

    en fin, me ha fascinado, lástima que las dos historias finales me parezcan las más flojas: el velatorio porque es demasiado larga para el epílogo que se supone que es y las benévolas porque aunque me encanta el dibujo es demasiado confusa en la resolución.

    de todos modos, la historia de delirio y las dos historias en el infierno son lo mejor que he leído nunca.

    j

  5. Ramón Flores

    Está claro que el dibujo de Sandman va a ser siempre motivo de controversia. En efecto, @aparrilla, la parte cuando hablaba de Dringenberg estaba sobre todo pensando en la parte del Arkham Asylum y Dee, que por cierto no me gusta en exceso desde el punto de vista gráfico. Creo recordar que Kieth dibujó después a Batman, no?

    Saludos

  6. Pingback: Sandman, esperanza en el infierno

  7. En la primera parte del artículo haces referencia a Swamp Thing, Watchmen, etc…Aquella época de los Morrison, Gaiman, Moore… El otro día soñé que me encontraba en casa una caja de tebeos de aquella época que no me había leído y enloquecía. En la realidad me los leí casi todos hasta que me di cuenta que si no todo, casi todo ya estaba inventado y se escribía sobre lo mismo y con los mismos patrones. De Gaiman me entusiasma una joya de historia en el nº5 español de Hellblazer: Abrázame, se llamaba.

  8. Alvarez: Los dibujos de la historia que cuentas «Abrazame» tabién eran del portadista de Sandman, Dave Mckean.

    Una nota: Creo que llamar dioses a la familia deSandman es incorrecto, recuerdo un número en el que alguien contaba (creo que el propio Sandman) que los dioses mueren cuando muere el último de sus creyentes, pero los eternos (su familia) son personificaciones de ideas, nadie cree en Sueño, Deseo, Destrucción o Muerte. Aparte de eso, uno mi queja al trabajo de algunos de los dibujantes que llega a ser mediocre en ocasiones.

  9. Un buen amigo me dijo que Sandman era tan perfecto que podrías recordar los diálogos sin recordar las viñetas. No andaba lejos. Sinceramente envidio a la gente que nunca ha leido Sandman. Yunca olvidaré el inmenso placer que obtuve al descubrirlo.

  10. No entiendo por qué tanta gente ha de quejarse siempre del dibujo de algunos capítulos de Sandman,cuando el propio Gaiman selecciona a los dibujantes según su estilo para que hagan un trabajo apropiado a lo que el va buscando.Soy dibujante desde hace años y no hay dibujo en esa obra que me desagrade,lo que a mí me importa es que un dibujo,por muchos o pocos detalles que tenga pueda suscitarme un sentimiento acorde a lo que en la viñeta correspondiente se describe y eso en The Sandman me pasa desde El sueño de los justos hasta el Despertar.En resumen,si Gaiman está contento con los dibujantes,es porque han hecho un buen trabajo y si han hecho un buen trabajo,yo,como lector,también estoy contento.

  11. Para mí, la variación de estilos gráficos marca el tono onírico del relato y al mismo tiempo ayuda al texto a alcanzar una dimensión holística. Como un moderno Frankenstein (un posmoderno Prometeo) Gainman crea a partir de diferentes dibujantes una especie de Joyce colectivo.

    Sobre la discusión sobre la frivolidad o no del formato cómic y la frontera entre la alta cultura y la popular, creo que es pertinente recordar por ejemplo que la novela también estuvo considerada mucho tiempo como un mero entretenimento, muy por debajo de la altura literaria de la poesía.

  12. Pingback: Radical Ecstasy Blog

  13. Pingback: Que Significa Soñar En El Infierno? - Protector del sueño

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