El último baile Opinión

Guillermo Ortiz: El último mate a una mano de Audie Norris

Audie Norris y Fernando Martín

Tiene treinta y dos años y las rodillas destrozadas pero sigue sintiendo el miedo y el respeto a su alrededor. Después de un año casi en blanco, acaba una temporada 1992/93 que no le ha ido nada mal a Audie Norris: doce puntos y nueve rebotes en treinta minutos de juego. No es una barbaridad, no son los dieciséis y diez de la 1989/90, el apogeo de su carrera en el Barcelona, pero él nunca fue un jugador de números, ni siquiera en esa época: eso se lo dejaba a los Solozábal, Epi, Sibilio, Jiménez y compañía.

Norris era el hombre que lo hacía posible. El facilitador. El hombre que daba las ligas, camiseta interior roja bajo tirantes azulgrana. Su dominio apabullante no era un dominio de SuperManager, no era un dominio Tanoka Beard, era cualquier otra cosa: el dominio del físico, de la agresividad… la seguridad de que el tiro de tres metros con las manos muy por encima de la cabeza acabará en canasta. La seguridad de que el rebote ofensivo será suyo y machacará el aro a una mano. Eso era Norris: certezas. De hecho, todo aquel Barcelona de los 80 era un cúmulo de certidumbres, de seguridad. Un equipo hecho a la medida de Aíto García Reneses, donde nadie brillaba demasiado y nadie fallaba nunca. Un rodillo.

Eso, al menos, hasta la eclosión del Joventut de Badalona. Es curioso: les quitaron a Montero por un dineral pero les regalaron a Ferran Martínez y el vecino pobre se puso a ganar títulos como loco: una liga, dos ligas, una final de Liga Europea… Norris cumplió los treinta años pero ese no fue el problema: el problema fue que también los cumplió Epi, que los cumplió Solozábal, que Aíto se cansó de perder Final Fours o el público se cansó de que Aíto las perdiera… y que no había sucesión. Pareció haberla, con José Luis Galilea, Lisard González, Roger Esteller, Oliver Fuentes, Jose Antonio Paraíso… pero no, no la había. Quedó un puente estrechísimo tendido entre el pasado y el futuro. Un puente de dos pilares: Jiménez y Norris… solo que Norris se rompió la rodilla y el puente se vino abajo.

Y ahora, en el vestuario del Olímpico de Badalona, el mismo vestuario que nueve meses atrás usaran Bird, Magic, Petrovic, Jordan, Sabonis… todo tiene un aire a último baile. Acaba de terminar el quinto partido de la semifinal contra el Joventut, y el Barcelona ha perdido. Aíto está de nuevo al mando, después del experimento Maljkovic, y en la mente de todos los jugadores queda la oportunidad perdida en el Palau Sant Jordi, apenas dos días antes, cuando pudieron sentenciar la eliminatoria y meterse en la final tras un año aciago.

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10 comentarios

  1. Pingback: El último mate a una mano de Audie Norris

  2. Me acuerdo de Norris, sino hubiese sido por sus frágiles rodillas hubiera sido un pivot dominador del basket europeo. Buen artículo.

    • Norris dominó el basket europeo… Si no hubiera sido por sus frágiles rodillas habría jugado en la NBA y nunca habría venido a Europa.

  3. alejandro exojo

    Parece que estoy viviendo de nuevo los duelos con el gran FERNANDO MARTIN, no he vuelto a ver algo como aquello, los años del programa «cerca de las estrellas», del gran Ramon Trecet, por «esas cosas», este es mi DE-POR-TE.

    • Mayte Exojo

      Y porque al vivirlo tú, hiciste sin darte cuenta algo maravilloso, hacer que yo también me enamorara de este «nuestro deporte» BA LON CES TO.
      Gracias hermano porqué tu pasión, tu horas de radio, tu canasta en casa, los tres contra tres… Me han hecho enamorarme a mí también de este deporte.
      Gracias al articulísta que nos ha hecho revivir momentos.

  4. Hubo un tiempo en que «Audi» no era un coche, era un demonio vestido de azulgrana…

  5. Los épicos duelos contra Fernando Martín… ¡qué recuerdos!

    Tengo algún número todavía de Gigantes del Basket con sus hazañas…

    ¡Qué acertado Guillermo Ortiz en estos homenajes a esos grandes héroes!.

  6. Qué grande fue Norris!!!

  7. José Teixeira

    Lo dijo en su momento Jack Ramsay: «6,9 ft center who will shock the people in the NBA.» Y el apodo se lo puso Mychal Thompson en Portland, no en la universidad. Por lo demás, grandes recuerdos!

  8. Audie ha sido el mejor pivot de europa con diferencia. MArcó una época.
    Años y años en lo que los equipos rivales buscaban su anti-norris.
    Yo me enganché al basket viendole jugar.

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