Nadie ha remontado jamás un 2-0 en play-offs y Estudiantes se enfrenta a la vez a la historia y a su mayor enemigo, el Real Madrid. Estamos en el Palacio de los Deportes, la cancha que comparten ambos equipos, solo que esta vez el local es el club blanco, media la segunda parte, y los chicos de Caja Postal-Argentaria empiezan a subirse a las barbas de los anfitriones anotando triple tras triple: Vecina, Cvjeticanin, Vecina de nuevo y por último Alberto Herreros. Es el último baile de una generación llamada a plantar cara a los grandes pero que sorprendentemente va rumbo de quedarse en casi nada. La euforia de Estambul y la Copa del Rey de Granada.
La media de edad sigue siendo insultantemente baja: ni Azofra, ni Herreros, ni Pablo Martínez, ni Juan Aísa, ni Alfonso Reyes alcanzan los veinticinco años. Junto a ellos, Winslow está en veintiocho, igual que Vecina; Orenga en veintiséis, el carismático «Yeti» en veintinueve… y el único que supera la treintena es el capitán, un hombre fornido tirando a barrilete, el pelo rubio ya casi desaparecido de la coronilla y manos de leñador: John Pinone, quien, a los treinta y dos años, afronta el que puede ser su último partido con el que ha sido su único club en Europa.
Pinone, estrella universitaria en Vilanova, mundialista con la selección de Estados Unidos en Colombia 1982, había sido la representación del jugador de Estudiantes durante los años ochenta, el «espíritu del Magariños»: un tío limitado físicamente, pero lleno de coraje e inteligencia. Un pillo. Un hombre que bajaba la mano cuando tenías el balón agarrado debajo del aro, listo para el mate y te arrancaba de un zarpazo todo lo que pillara por el camino, cara de incredulidad y brazos en alto pidiendo una personal que los árbitros no van a pitar porque es Pinone y punto y mejor no haberte metido ahí con él.
A John ya le llamaban el Oso en Vilanova por su enorme físico y el apodo gustó mucho entre la Demencia, combinándolo en un «Pinoso» que se repetiría en las gradas durante nueve temporadas. El año anterior había sido elegido MVP de la Copa del Rey y levantó la copa de campeón. Fue algo testimonial. Un homenaje. Pinone hacía tiempo que no era el jugador más valioso de la liga ni de su equipo, era simplemente el hombre en el que se anclaba todo el armazón, la base para que los Herreros, Winslow y compañía anotaran sin desmayo.
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De verdad que no entiendo la manía de este señor, muy extendida en esta página web, de hablar del pasado y recordar la nostalgia y lo bonito que era todo antes.
Ya cansa el tema.
Se trata de escribir historias sobre jugadores y personajes del deporte. No veo esa nostalgia por el pasado que tanto te aburre.
te cansará a ti, manolo. Con la de webs que hay en el cibermundo y te das a leer algo que te cansa… ergo, el problema es tuyo.
Muy buen artículo y grande Pinone. Gracias a él, soy de Estu.
Es lo que tienen las leyendas …que son cosas del pasado.
Que maravilla de artículo, con alguno más suelto por ahí, Pinoso merece un libro (Te atreves Guillermo?). Así fue la historia y así quiero recordarla. El jugador que me arrimó al baloncesto para toda la vida. Gracias una vez más Guille.
Los pelos como escarpias. Que grande fue Pinone. Desde que se fue, y mira que han pasado veinte años, el Estu sigue encomendándose a su recuerdo para comparar a los pívots. Por Serrano se oye como un mantra aquella copla de Jorge Manrique «cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor. »
Muy fan de estos artículos de Guillermo Ortiz
Oye, que no me acordaba yo así de Ricky Winslow… en ese vídeo contra el CSF me ha parecido Jordan, en serio.
Ay Pinone, cuánto te debemos toda una generación de españolitos que crecimos viéndote jugar. Un gran jugador. Una persona entrañable.
Estuve en ese partido, con 20 añitos, una novia demente, abono de ex-ramiro (sin serlo, como muchos otros, el club contrataba dementes sin muchas preguntas) para toda la temporada por 2.000 calas y partidetes 3×3 al lado de la nevera. Ese año yo quise ser Cvejticanin, con esos triples a la virulé… Madre mía, qué viejos somos…
Un partido histórico que recordarán los aficionados al baloncesto en general y al Estudiantes en particular, contra el Maccabi en 1992. También estaba Pinone, sin olvidarse de Azofra, Winslow, Herreros, Orenga… Os dejo el link del artículo por si os interesa:
http://www.elpisapapeles.com/deportes/estudiantes-maccabi-europa-orenga-pepu.php
Saludos