Cine y TV

Series recomendables: 1864

1864
Foto: DR1

En octubre de este año 2014 llegó a las pantallas una nueva serie, precedida por fanfarrias varias y por el hecho de haber sido el programa más caro en la historia de la televisión de Dinamarca. Y esto no es poca cosa. En los últimos años, como bien sabemos, la ficción televisiva danesa ha dado a luz varios hitos que han logrado el éxito internacional y que, por encima de todo, han creado escuela a nivel mundial, influyendo de manera muy evidente en no pocas series nacidas en el Reino Unido y Norteamérica. El canal DR1, que produce 1864, había sido responsable de varios de estos hitos, incluyendo Forbrydelsen, Borgen o Broen. Era lógico que en Dinamarca (y en el Reino Unido, su principal mercado televisivo), hubiese una enorme expectación ante esta la primera gran superproducción de DR1.

Hay grandes diferencias con los productos más conocidos de DR1. Hasta ahora, las series danesas más relevantes internacionalmente pertenecían casi siempre al género negro —lo que en Inglaterra han bautizado como Scandinavian Noir— o al suspense de algún tipo, pero 1864 ha supuesto un giro radical en esta tendencia, ya que podemos calificarlo como melodrama histórico con toques bélicos. A través de ocho episodios, nos cuenta casi a modo de saga la historia de dos hermanos nacidos en una granja, Laust y Peter Jensen, que terminan sirviendo como soldados en la guerra de los Ducados. No se sienta mal si no sabía usted demasiado sobre esta guerra (yo tampoco) pero para entender la recepción que la serie ha tenido en su país es importante señalar que aquella guerra dejó una profunda huella en su memoria histórica. La Prusia de Bismarck declaró la guerra a Dinamarca porque el Gobierno de Copenhague pretendía anexionarse dos provincias prusianas. Los daneses, pese a sus esperanzas de victoria y un ambiente generalizado de euforia bélica, fueron masacrados sin piedad. Los dos hermanos protagonistas representan a los daneses de a pie de la época, irresponsablemente conducidos a una inevitable carnicería frente a uno de los ejércitos más poderosos de Europa.

Sin embargo, recuerdo, sería inexacto decir que 1864 es una serie bélica. La primera secuencia de batalla no aparece hasta el cuarto episodio, si bien es cierto que en los siguientes capítulos la guerra empieza a acaparar mucho metraje. Pero 1864 es básicamente un melodrama que recuerda mucho a aquellos grandes novelones de la era romántica. Los hermanos Jensen son el centro de una constelación de personajes que perfectamente podrían haber salido de la pluma de Balzac. Por esta misma razón, quizá haya que aclarar que no es una serie para todos los públicos y paladares. Quien busque acción constante solamente la encontrará en los episodios centrados en lo bélico (sobre todo el quinto, sexto y séptimo) mientras que el resto de la serie tiene un ritmo más bien pausado y una temática fundamentalmente sentimental.

Tratándose de una superproducción, tiene grandes virtudes, quizá más grandes que sus defectos, que también los tiene. Un defecto, o al menos algo que a algunos nos lo puede parecer, es que el melodrama puede resultar un tanto forzado en algunos momentos; por ejemplo con una historia paralela que transcurre en el presente y que está bien ejecutada, pero que no aporta demasiado al conjunto de la serie. También resultan un poco extraños los avances de escenas futuras que, sin previo aviso, cuelan al final de cada episodio con un tono un tanto cursi, si se me permite la expresión.

¿Sus principales virtudes? Incluso quien no disfrute particularmente con el melodrama decimonónico encontrará que la cinematografía de 1864 es apabullante: desde una perspectiva visual y artística no solamente supera a casi cualquier serie que se haya producido en los últimos años sino incluso a las grandes maquinarias de espectáculo que están saliendo de Hollywood… y toda una maravillosa sencillez narrativa más propia del cine clásico, sin ínfulas de pretendida originalidad ni modernidad (lo cual, en estos tiempos, se empieza a agradecer). Más allá de que la historia les pueda gustar más o menos, 1864 está manufacturada con un cuidado propio de las más elaboradas exquisiteces cinematográficas, hasta el punto de que es una serie que podría disfrutarse incluso sin diálogos, solamente por su apariencia visual. En este sentido resultan particularmente espectaculares las secuencias de batallas y no por el despliegue de extras o de medios, sino por el uso del montaje o el sonido para ir construyendo increíbles momentos de tensión (¡Esos bombardeos! De lo mejor que he visto en cine bélico en varios años). Aunque la serie se demore cinco episodios en meternos en la harina de la guerra, desde el punto de vista cinematográfico esa espera merece mucho la pena. Dicho esto, incluso cuando la historia transcurre en una sencilla granja o en un palacio y estamos naturalmente desprovistos de acción trepidante, la dirección es impecable y por momentos soberbia.

También el reparto es de muy buen nivel; hay varios rostros que ya hemos visto en otras series danesas —pero que encajan bien en sus nuevos papeles— y los que nos resultan relativamente nuevos cumplen a la perfección. Por destacar a alguno, Jens Sætter-Lassen, que interpreta a uno de los dos hermanos Jensen y que, particularmente en el octavo y último episodio da todo un recital (no resulta extraño que ya estén produciendo una nueva serie histórica donde será el protagonista). O Søren Malling, a quien ya vimos en Forbrydelsen haciendo pareja con Sofie Grabøl, pero cuyo extraño personaje en 1864 no podría ser más inquietante y diferente al que interpretaba entonces, y también gana enteros hacia el final de los ocho episodios.

En cuanto al guion, tiene sus buenos momentos, incluso unos cuantos brillantes, y también tiene otros más formularios o previsibles. Por lo general podríamos decir que el guion tiene calidad pero está un poco por debajo de la propia cinematografía. Quizá su mayor logro sea el de integrar con tanta naturalidad la faceta bélica en una historia dramática que ya llevaba cuatro episodios en marcha, sin que se produzca descompensación ni la sensación de que repentinamente tenemos «dos series en una». Ambas facetas se integran en una misma historia de manera admirable. Por otra parte, la faceta histórica del guion tiene sus curiosidades: aunque de manera muy breve, tenemos representados a personajes como el implacable Otto von Bismarck y su emperador Guillermo I, la sinuosa reina Victoria de Inglaterra (gran secuencia la suya), el ministro británico Lord Palmerston, e incluso el famoso escritor de cuentos Hans Christian Andersen. Casi todos ellos aparecen en una o dos secuencias como mucho. El personaje histórico a quien sí se puede considerar como parte del elenco protagonista es el entonces presidente danés, el obispo iluminado y fanático nacionalista Ditlev Gothard Monrad, a quien se pinta como principal responsable de la guerra.

Precisamente la polémica orientación historiográfica ha sido la responsable de que 1864 haya tenido una acogida muy desigual en la propia Dinamarca. Al sector más conservador le ha disgustado la manera en que se presenta aquella guerra, ya que el guion culpa a la insensatez del propio nacionalismo danés por haber llevado al país al desastre, mientras que los prusianos (los alemanes, vamos) se habrían limitado a responder mediante declaración de guerra a lo que ya era una provocación abierta e incluso ofrecen una paz ventajosa cuando van ganando, paz que es rechazada por el Gobierno danés. Como supondrán, no soy entendido en aquella guerra, pero esta serie nos ha permitido comprobar que la «memoria histórica» no resulta problemática solamente en España y que, molestos, algunos daneses han escrito críticas ferozmente despectivas y han censurado que la TV pública se haya gastado tanto dinero en ella, cuando hasta ahora las series danesas eran más bien motivo de orgullo y nadie allí se había preguntado por su presupuesto (la cantidad de comentarios despectivos de daneses ofendidos en la red hace que casi parezcan españoles). En fin, la política.

Lo cierto es que 1864 ha constituido un esfuerzo de los que se ven pocos en televisión. A algunos les emocionará el drama, a otros les aburrirá (estos pueden ir directamente al quinto episodio y disfrutar de las acongojantes secuencias bélicas) pero pocas veces la afirmación de que «la nueva televisión parece cine» ha sido tan cierta como en este caso. El tiempo pasa y la televisión evoluciona, sobre todo en el apartado visual. ¿Recuerdan cuando se decía que The Sopranos parecía cine? Pues bien, la aparatosidad visual de 1864 hace que The Sopranos parezca otra vez televisión. El problema, repito, es que sus aires de novelón pueden echar atrás y aburrir a algunos espectadores, aunque otros sin duda lo encontrarán fascinante. Y si es usted danés, puede que incluso le ofenda la manera en que presentan un episodio histórico de su país, quién sabe. Pero en conjunto es una producción de muy alto nivel que demuestra a qué extremos de pericia técnica puede llegar la televisión cuando se lo propone. En mi opinión, todas las secuencias puramente bélicas son perfectamente dignas de figurar en cualquier antología del género: cómo están montadas, cómo se va construyendo la tensión, cómo incluso a veces se resuelven mediante elipsis para solucionar con maestría la falta de determinados medios. Denle una oportunidad; quizá no vaya a ser la serie de sus vidas, pero sí es un esfuerzo cuya espectacularidad merece muy mucho ser agradecida.

Foto: DR1
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20 Comentarios

  1. Luis González

    Una pequeña corrección: el emperador de Alemania en tiempos de Bismarck es Guillermo I, no Francisco José (que era emperador de Austria-Hungría).

  2. Si no recuerdo mal el emperador de Bismarck era Guillermo.

    • Pone en la Wikipedia que la guerra esa la libraron prusianos y austrohúngaros en coalición, lo que aprende uno, gracias Jot Down!

  3. Pingback: Series recomendables: 1864 | EVS NOTÍCIAS.

  4. Alex Jimenez

    Yo soy chileno y recuerdo el revuelo que se armo
    entre los conservadores cuando a la serie «Heroes» retrato
    a Bernardo O`higgins (primer gobernante de la republica tras
    la Independencia) como un tipo ruin, rastrero, lloron, traicionero…
    En fin, lo dejaron peor que chaleco de mono :)

  5. Pingback: Series recomendables: 1864

  6. Pues me han entrado ganas de verla. Por lo que se comenta de su espectacularidad y buen hacer y por retratar un suceso histórico y un país del que apenas sabemos nada en España.

  7. Una pequeña precisión. Los daneses no pretendían «anexionarse dos provincias prusianas». Dinamarca no inició ningún programa de expansión territorial a costa de Prusia como tal afirmación sugiere. Lo que el gobierno danés pretendía era integrar dentro de Dinamarca Schleswig y Holstein, dos ducados unidos al reino de Dinamarca a través del soberano común desde el medievo pero que formaban parte al mismo tiempo del Sacro Imperio. Con la formación de los «Estados-Nación» en el s. XIX Dinamarca intenta integrar estas dos unidades con las que lleva siglos unida. Frente a este intento, la idea de Bismarck; de acuerdo con el pacto medieval, los dos ducados habían de permanecer dentro del Imperio. La reinterpretación de Bismarck es que eso en el s. XIX significa quedar bajo mando prusiano, si es que se forma un imperio alemán bajo égida prusiana (que es lo que Bismarck construye). La disparidad de visiones lleva a la guerra, guerra que Dinamarca pierde y por la cual Schleswig y Holstein pasan a ser territorios prusianos (primero) e imperiales (desde 1871). Hoy en día siguen siendo parte de la RFA, con una minoría danesa relevante. Para Dinamarca la separación de los territorios con los que había formado una unidad cultural y un conglomerado político durante siglos fue un shock similar al de España, Cuba, Puerto Rico y Filipinas en 1898.
    Este «shock» que marcó a varias generaciones danesas es el que forma el contexto de la serie. Por lo demás, gracias por el artículo.

    • En un siglo de nacionalismos como lo fue el XIX, también influyó mucho la lengua de los habitantes: en Holstein, al sur, todos hablaban alemán; en Schleswig, la parte septentrional hablaba danés, y el resto hablaba mayoritariamente alemán. Justamente, el Schleswig septentrional, danohablante, eligió su incorporación a Dinamarca al término de la I Guerra Mundial; el resto de Schleswig eligió por mayoría seguir en Alemania.

      Por lo demás, una de las causas del gran shock que supuso la derrota para los daneses se debió a que, trece años antes, habían vencido a los prusianos en la primera guerra por el control de los Ducados. Esa guerra terminó en el Compromiso de Londres, por el que Dinamarca controlaba los Ducados, pero sin anexionárselos. Cuando lo intentó, estalló la segunda guerra, fue completamente derrotada por los mismos a los que antes venció (la participación de Austria fue secundaria), y perdió los Ducados definitivamente. Y con ello, las ganas de meterse en guerras otra vez.

  8. Espero que no les dé por imitar a nuestras superseries Aída, Aquí no hay quien viva, La que se avecina, etc. etc… imposible que en un país se produzca más bazofia televisiva por segundo como en el nuestro.

  9. Iba a hacer una precisión histórica en el mismo sentido que Enrique pero él ya la ha hecho mejor de lo que pudiera hacerlo yo. Es sorprendente que en una producción danesa se presente a los daneses como los «culpables» de la guerra. Una señal más de que por aquellas latitudes se ha alcanzado un alto grado de civilización (en España lo habitual es manipular la historia hasta extremos ridículos para adaptarla a la propia visión de las cosas).

    A mi la historia de Prusia me fascina, porque fue una de las naciones más poderosas del mundo hasta que los Aliados en 1945 decidieron que dejara de existir (actualmente no hay ninguna entidad política o administrativa que se llame Prusia) y porque es necesario conocerla para intentar entender lo que ha sucedido en Europa en el siglo XX. Para interesados en el tema recomiendo estos vídeos:

    «Federico el Grande y el Enigma de Prusia»: Documental que muestra como Hitler se inspiró en el rey prusiano Federico el Grande.
    https://www.youtube.com/watch?v=A32NuKE78U4

    «Bismarck»: Película producida en Alemania durante la guerra (1940). Si se abstraen los inevitables elementos propagandísticos me parece una buena película histórica.
    https://www.youtube.com/watch?v=RxYCEftcc5w

    «Preußens Gloria»: El himno de Prusia con imágenes de batallas en las que participó Prusia.
    https://www.youtube.com/watch?v=NZqRMZIxwd4

    • Una precisión. «Preußens Gloria» no es el himno de Prusia, sino una marcha militar compuesta después de la victoria de Prusia en la Guerra franco-prusiana.

  10. wallander

    Que grandes los daneses, otra vez chapeau! Aun me relamo de la genialidad de Borgen y Bron/Broen (esta en coalición con Suecia)
    Con ganas pues de atacar 1864

  11. Como dicen en el artículo: «quizá no vaya a ser la serie de sus vidas…»
    Y no lo ha sido, pero…

    Pros: secuencias bélicas tremendas, el horror de la guerra, excelentes actores (los que hacen de Peter, Monrad, Johanne Heiberg…). Una dirección magnífica, una calidad de imagen como no había visto nunca en televisión, el ambiente político…

    Contras: la protagonista (Inge, de adulta), la historia sentimental es un tanto floja, algunas cosas traídas por los pelos, el «mago» Johan -que cuando actúa «normal» está magnífico, pero luego se les va la pinza con las «visiones o poderes»-.

    Una buena serie, magníficamente filmada, que sí, podría haber sido «la serie de nuestras vidas», y eso que va de un olvidado conflicto de mediados del siglo XIX.

    Ah, y la interacción con la parte moderna me ha parecido buena, también un poco «traída por los pelos», pero no está mal.

  12. La he empezado a ver hace unos días tras leerlo aquí y me parece excelente.

    En algunos momentos me recuerda a la gran «Unsere Mütter, unsere Väter» (traducida al español como «Hijos del Tercer Reich»), no solo porque repite un personaje, sino también por el trasfondo; en ambos casos se enseña muy de cerca la crueldad de una guerra y los pasos previos a su comienzo.

    Me está pareciendo estupenda.

  13. Lampurcias

    Pues acabo de ver la serie, después de saber de ella por este artículo. La verdad es que me ha dejado un sabor agridulce.
    Tiene momentos muy buenos, especialmente cuando aparecen ciertos personajes históricos, y varias escenas bélicas están bastante bien rodadas.
    Pero también hay demasiada sensiblería a lo largo de los ocho capítulos, que hace que a veces produzca la sensación de estar viendo una telenovela barata.
    Me sobra la historia que transcurre en la actualidad, cuya conexión con los acontecimientos de 1864 está muy traída por los pelos y no aporta nada. Y tampoco entiendo a qué viene que uno de los personajes haga uso de poderes esotéricos/sobrenaturales, resulta ridículo.
    En fin, que podría haber sido mucho mejor de lo que es. Yo le doy poco más de un aprobado.

  14. Orson Lime

    Una pequeña corrección: El género negro escandinavo se le ha llamado Nordic Noir en Reino Unido y no Scandinavian Noir como dice el autor. De hecho desde hace un par de años se celebra un festival de cine y TV escandinavo en Londres llamado Nordicana.
    http://nordicnoir.tv/nordicana/

  15. Pingback: Paseo por el Ciberespacio, enero 2015 | Vuelve la PáginaVuelve la Página

  16. vajtangov

    Una curiosidad más :
    Los personajes reales de esta serie abarcan también a los protagonistas. La protagonista es la madre de la futura Karen Blixen, Autora entre otros del memorable Memorias de África

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