Cine y TV

Las películas más peligrosas de la historia

La moraleja de El conquistador mongol según el propio Wayne era: «No seas gilipollas aceptando papeles en los que no encajas». El conquistador mongol © RKO radio pictures/Universal pictures.
La moraleja de El conquistador mongol según el propio Wayne era: «No seas gilipollas aceptando papeles en los que no encajas». Imagen: RKO radio pictures/Universal pictures.

Cine mutante

Howard Hughes, aquel empresario a tiempo parcial y vividor multimillonario a tiempo completo que también ejercía de inventor, aviador, productor y director de cine en las horas entre la comida y la merienda, decidió que John Wayne tenía cara de invasor mongol. Y con esa confusa idea en la cabeza lanzó unos cuantos sacos de billetes gordos a la producción de una película basada en Genghis Khan protagonizada por el rudo Duque, que había sido el primero en espolear el proyecto, acompañado de Susan Hayward, basándose en un guion de un Oscar Willard que venía de recibir una nominación de la Academia y con la sillita de dirección ocupada por las cachas de Dick Powell.

Como resultado de todo aquello la tropa cometió El conquistador mongol, un auténtico desastre de película épica que mutaba en comedia inconsciente gracias a un Wayne confeccionando la interpretación perfecta de un cefalópodo en un garaje, unos diálogos surrealistas y un rebaño de anacronismos trotando en unas tierras asiáticas que resultaban sospechosamente similares a Utah. Un terreno que acabarían pasando a la historia como la auténtica razón por la que se puede considerar a la cinta una tragedia más allá de lo artístico. Porque El conquistador mongol se rodó en St. George, Utah, al ladito del Nevada Test Site donde tres años antes el Gobierno estadounidense se había dedicado a pasar las tardes haciendo pruebas nucleares. Hughes y el equipo tenían conocimiento de esto, pero se les había asegurado que no existía peligro alguno y que cualquiera podía retozar por la zona sin miedo a criar nuevos ojos o empezar a considerar el pelo como un lujo, aunque existen fotos de Wayne trasteando con un medidor de radioactividad que hacen presuponer que en el fondo nadie confiaba mucho en la seguridad del lugar. Siete años más tarde el director fallecía de cáncer, y la enfermedad parecía una mera coincidencia hasta que unos meses después uno de los actores (Pedro Armendáriz) se quitaba la vida tras ser diagnosticado con otro cáncer terminal. Seguía existiendo la posibilidad de que ambas muertes no fuesen nada más que casualidad, pero la revista People descubrió a finales de los ochenta que noventa personas, de las doscientas veinte que formaban el equipo de rodaje, acabaron contrayendo algún tipo de cáncer y cuarenta y seis de ellas fallecerían a causa del mismo. Entre las bajas se encontraban tanto el propio Wayne y la coprotagonista, Hayward, como los actores Agnes Moorehead o John Hoyt. Incluso se dieron casos de tumores muy sospechosos entre los familiares de los actores, concretamente entre aquellos que se acercaron de visita al set durante algún momento de la filmación.

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12 comentarios

  1. Pingback: Las películas más peligrosas de la historia

  2. Pere Arenado

    «Roar»:

    Cuando la estupidez llega a extremos lo bastante bizarros, puede llegar a transmutarse en cosas curiosamente paradójicamente parecidas a lo épico, legendario, histórico… y hasta admirable.

    Contemplé la película cuando era niño… nada sabía de su rodaje…

    Me encantó… recuerdo quedar impresionado por el realismo de las escenas… recuerdo haber tenido dudas de si era «peli» o «docu»…
    Recuerdo que la disfruté como un enano.

    Mirándola con ojos de adulto puede parecer un horror.

    Intenten ahora hacer el ejercicio mental de mirarla con ojos de niño…

    Una obra maestra del cine infantil y familiar perpetrada por adultos con serios problemas para distinguir la fantasía de la realidad…
    No faltaría nunca en mi filmoteca para introducir a sobrinos y similares en el noble culto al Arte de Fotografiar Historias en Movimiento.
    Los niños, de alguna manera que los adultos hemos olvidado, captan la crueldad, no por inconsciente menos real, que permea todo el metraje..
    Lo que pasa es que, moralmente, se la trae todo al fresco, y eso les permite gozar de tamaña monstruosidad conceptual con un espíritu inocentemente sádico.

    Pongánsela a sus niños. Hasta el hiperactivo terminal con más déficit de atención de todas las salas de psicopedriatría del planeta quedará fascinado durante hora y media larga…

    Un tributo al hijo único que todos llevamos dentro, convencido hasta el surrealismo de que todo el Universo se plegará a sus más absurdos deseos.

    Esa pareja de chiflados merece nuestro respeto, ya que nuestra aprobación la tenían perdida de antemano.

    Qué gloriosa estupidez.

  3. Para profundizar en el tema recomiendo los libro Satán en Hollywood y Hollywood Maldito, de Jesús Palacios; un recorrido por el cine mágico y maldito desde el nacimiento del séptimo arte hasta la actualidad.

  4. La referencia más obvia que poseo es la filmación de «Apocalipsis» de quien su director habría dicho ser el infierno, y alguna otra del binomio Herzog-Kinski.

    • Efectivamente.
      Basta con leér los diarios de Herzog escritos durante la filmación de Fitzcarraldo, para decir una.

  5. Maravilloso artículo.

  6. Seamos serios, lo de El Conquistador Mongol es más un cuento de miedo para niños que algo con una solida base científica. Por ejemplo, la probabilidad base en EEUU de desarrollar cáncer está entorno al 43% y de morir de cáncer entorno al 23% lo cual cuadra con las cifras que se dieron en el artículo de People. Tampoco se puede meter todos los tipos de cáncer en el mismo saco y atribuírselos a la radiación ¿Cuantos fueron de pulmón entre fumadores? Por otro lado tampoco veo como podrían haber recibido dosis realmente significativas como para causar estragos en el equipo. Por cierto, Utah tiene uno de los indices más bajos de cáncer de todo EEUU.

    • «El conquistador mongol». Bah, eso no es nada comparado con las pelis de Fu Manchú, que nos advertían proféticamente del «peligro amarillo» con décadas de antelación y que nos enseñaban sabiamente sobre la perversidad y los crueles refinamientos de aquellos seres de ojos rasgados. Hasta que apareció Bruce Lee, yo pensaba que no había chino bueno.

  7. Extractado de una web de noticias:

    Jesup, Georgia. El director de una película sobre el músico Gregg Allman se declaró culpable por el accidente de tren que mató a una asistente de cámara e hirió a otros seis miembros del equipo de rodaje.
    El cineasta Randall Miller se declaró culpable el lunes de homicidio involuntario y allanamiento culposo como parte de un acuerdo con la fiscalía.
    Bajo el acuerdo, pasará dos años en la cárcel del condado y otros ocho en libertad condicional, y pagará una multa de 20 mil dólares.
    Asimismo, los fiscales aceptaron retirar los cargos contra su esposa y socia de negocios, Jody Savin.
    No estuvo claro qué pasará con los cargos que enfrenta un tercer acusado, el productor ejecutivo Jay Sedrish, quien previamente se declaró inocente, al igual que lo habían hecho Miller y Savin. Sedrish podría pasar hasta 11 años en prisión de ser declarado culpable.
    En el accidente ocurrido hace un año, un tren de carga que viajaba a más de 88 kph arremetió contra el equipo de rodaje en un puente ferroviario en Georgia matando a Sarah Jones, de 27 años.
    El caso es un raro ejemplo de cineastas procesados por decesos en el plató.
    CSX Transportation, la compañía ferroviaria dueña del puente en un área rural del sureste de Georgia donde ocurrió el accidente, ha dicho que en dos ocasiones les negó a los cineastas el permiso para rodar sobre los rieles. Bajo las leyes estatales, una persona puede ser condenada de homicidio involuntario por cometer un delito menor — en este caso allanamiento— que resulte en la muerte de otra.
    Era el primer día de la filmación de Midnight Rider cuando Miller y su equipo se pararon sobre los rieles del puente que cruza el río Altamaha el 20 de febrero del 2014. El actor William Hurt estaba allí en el papel del cantante de la Allman Brothers Band, en sus últimos años. Una cama con base de metal se colocó sobre los rieles como utilería. Cuando el tren chocó, se estrelló contra la cama y lanzó fragmentos de metal hacia los trabajadores del filme mientras éstos huían de la escena.
    El tren arrolló y mató a Jones, una joven asistente de cámara de Atlanta que había trabajado en series de TV como Army Wives y The Vampire Diaries. Su deceso llevó a trabajadores de cine entre bambalinas en todo el país a presionar por estándares superiores de seguridad en los sitios de rodaje.

  8. Hola!
    Muy buen artículo, pero me gustaría puntualizar una cosa que veo muy habitual en toda literatura relacionada con el cine (sobre todo en traducciones).
    La traducción correcta de «Assistant director» es «Ayudante de dirección». Al menos en España.
    En España se utiliza generalmente el término ayudante para los puestos importantes y el término auxiliar para escalafones más bajos. Quizá en algunos países de latinoamérica sí se utilice el término asistente.
    Además, se utiliza «de dirección» no «del director». Entiendo que ayudante del director sería ese puesto reservado a las grandes producciones en las que el director tiene a una especie de secretario para llevarle la agenda o hacerle recados. Nada que ver con el ayudante de dirección, que actúa como una especie de oficial al mando o de sargento, organizando y llevando el rodaje.

    Siento ponerme tan tiquismiquis pero creo que merece la pena la aclaración.

    Por otra parte, un gran artículo :)

  9. Si quieren profundizar en «Roar» (incluso en forma de audiocomenatrio mientras la ven en youtube) no se pierdan esta maravilla
    https://www.ivoox.com/terror-no-tiene-podcast-episodio-106-audios-mp3_rf_71681334_1.html

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